Obituario (adiós)

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Titilan las últimas gotas del rocío;

la cara de la posguerra se perfila

como flor de un invierno y se marchita.

El llanto en hospitales siempre es frío.

 

Titilaba en espiral la misma muerte,

se acercaba paso a paso hacia su sino.

Se disfrazaba de esperanza ante los tibios

¡al cabo todos correrán la misma suerte!

 

Titila aún un amor nunca entregado,

brillante en la frialdad de algunos ojos.

Hay quien para entregarlo enfrentó abrojos

y le hizo mofa el destino con su hado.

 

Titilará eternamente una despedida inconcretada

pendiente sobre la sociedad de la paradoja;

tanta comunicación para estar al final a solas

mientras se apaga un monitor en la distancia.

 

Titilan al caer hacia el olvido

estas palabras cuyo destinatario encontró alivio.

Aunque el llanto se congele en hospitales,

hoy, veintiséis de marzo no hace frío.

 

De envidias parcas

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Dicen que el primer paso es reconocer:

reconozco que odio tu poesía,

que tus ideas me precedan,

que se adelanten a las mías.

Por eso te supero.

 

No es la distancia, nimia, ¡son los tiempos!:

odio que medres cuando me he estancado,

que obtengas mejores rimas,

que tus ritmos fluyan libres, como inertes,

 

Lo odio porque significa un doble fracaso:

hago poesía como un canto a mi reflejo,

para ellos siempre; siempre para mí,

para que hagan de espejo de mi ego.

 

Y, en esos momentos, te robo.

 

Te robo vilmente y sin cargo de conciencia.

Porque no son tuyos esos versos sino míos,

sólo Cronos decidió de forma artera

que llegaran hasta ti adelantados.

 

Robo tus ideas, cuando son buenas

me las apropio y las ultrajo.

Disfruto pensando en cómo se descarnan tus versos.

Cómo se deshebran de ti hasta ser vacíos.

 

Y les doy nueva forma con mi enfoque.

Más precisos, elegantes,

con más gracia (en mi verdad);

la belleza no es sujeta a democracia.

 

Y sí, obviamente, me recreo en tus fracasos,

tan frecuentes como los míos pero menos dañinos

porque no afectan ni a mí ni al arte

y somos uno solo en este juicio.

 

En ocasiones, alguna de tus rimas me recuerda

a otras que exhibí anteriormente;

¡con razón, y es porque aprecias mi talento!

Tan carente andas que le copias al maestro.

 

Y otras veces, te espío y veo que has repetido un verso

que quizá habías olvidado

y que tengo bien presente. Igual que yo, pero peor.

Siempre peor.

 

Porque sólo tienes genio cuando copias mi futuro.

Y nada más.

Si no eres lo mío, no eres bueno

Dr. Esqueletic/Dra. Terror (bodas de Plata)

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Esto significa un autohomenaje. Hace 25 años que escribí la primera viñeta de este par… Y, remasterizándolo con una breve precuela… ¿por qué acabaron trabajando juntos?

Ya saben: “Doctor Esqueletic. Doctora. Terror. Eran malos solos, imagínate los dos”.

Puede que ésta fuera mi primera poesía, también.

Primera página

Libro de reclamaciones: hoja 2/49. Al Padre

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Tuve suerte al ser nombrado

Tu apóstol en este mundo de apariencia;

acerté con Buen Patrón de carambola

y, ahora que muero y me encuentro en Tu Presencia,

me siento, en este Cielo, anonadado.

 

Viví todo lo que consideré bueno

con objeto de alcanzar el Paraíso;

salvaguardé simultáneo lo sano como lo puro:

no bebí y no fumé, ¡dije no al fornicio!,

a fin de quedar de Tu Gracia lleno.

 

Sabes que viví ajeno a todo lujo,

la mesura fue medida de mi vida,

y, si alguna vez paseé mi pie por la cuchilla

de la navaja de una vida libertina,

amputé hacia las tentaciones cualquier flujo:

 

a base de pan ácimo llené mis días

y de vino (sólo el de la eucaristía);

Si dudé no fue de Ti, fue por hastío,

pues tuve tiempo libre en demasía

por no pasearme cada Fiesta de misa en misa.

 

Y heme aquí, no quiero decir decepcionado,

pero, si me permite, ¿puedo decir insatisfecho?

He buscado entretenciones, ni una sola:

no hay quien complazca las ausencias de mi lecho,

ni quien preste una copa de icor sagrado.

 

Todo coros celestiales; ni una rola

que despierte mi instinto más intestino.

En los platos no hay ni sal, sólo ambrosía;

el Eterno es para “elite” de gustos finos.

Tan espesa tu Virtud se me hace bola