Del otro lado

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Me excita pensar en ti.

Me altero.

Me agito en mi letargo y me estremezco.

Me excita pensar en ti,

y es un dislate;

apenas si he rozado tu escondrijo.

Me avergüenza denunciarme

y ser prolijo

en emociones que supe bajo llave.

Me avergüenza el exponerme

ante tus ojos

y perder el aura mía que te atrajo.

Además, está el absurdo que me ancla,

y esas cadenas

se me atoran por cobarde.

Me quema ser tan necio

y obcecarme

en cuestiones de honor que habría barrido.

Soy quien soy y, sin embargo,

te deseo;

tanto arde que no controlo mi vahído.

Te espero al otro lado del camino

si los pasos que me invitas a soñar

los doy contigo.

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Mordaza (fóllate otra oveja, buen pastor)

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No te calles ahora,

ni nunca.

Mide el alcance de tus palabras,

acata las consecuencias,

pero renuncia al silencio.

¡Que se jodan!

 

Sea, la censura es su mordaza

pero ponle tu logo al pañuelo;

hazte eco en el silencio si es forzado.

Que te callen ellos,

si pueden.

Sí, pueden,

pero en el retumbar de sus cascos

encaja tu letra.

 

Y, al final, si has de caer

que sea como en el chiste:

“-¡piojoso!”,

hasta que te hundas.

Ya pagarán.

Pero, sólo si no te callas ahora.

 

(http://www.elmundotoday.com/2017/04/el-90-de-las-ovejas-en-espana-se-cria-para-fines-sexuales/)

Jugando a las premisas (lógica para principantes)

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Partamos de una premisa básica (verdadera o no):

El carácter teleológico (es decir, que tenga un fin que se trate de alcanzar) de una idea en ciencia es suficiente para descartar la validez de la teoría.

Ejemplo de uso:

Lamark defendía que los cambios evolutivos buscaban el perfeccionamiento de cada órgano. Por lo tanto, la teoría lamarkista es inválida porque posee un fin.

Ejemplo 2 de uso:

Los darwinistas afirman que su teoría evolutiva es ajena a la teleología. Por lo tanto, su teoría es ajena a la teología. Por ello, su teoría no puede ser descartada por ser teleológica.

Sin embargo…

Objeción al ejemplo 2.

La Selección Natural funciona como una criba que elimina a los menos aptos mediante una miríada de mecanismos impredecibles (sólo pueden destacarse “a posteriori”). Estos mecanismos pertenecen al ambiente. Permitidme dar un salto hacia delante, como si hubiera trasladado el final de este párrafo al final del texto y correspondiera poner ahora el ejemplo que lo explicaría:

De forma simple, que no simplista, podemos tener una caja con una población de 500 bolas. La mitad blancas, la mitad negras. Tras pasar un periodo determinado de tiempo (en el que cada bolita da lugar a una bolita hija, y ésta a otra, y a otra…) tenemos en la caja 300 bolas negras y 200 blancas. La Selección Natural (de nuevo por un mecanismo desconocido “a priori”, pero ahora supondremos que es porque se camuflan mejor) ha provocado que exista una mayor negritud (si me aceptáis la palabra) en el conjunto de la población de bolas. La adaptación, por lo tanto, desplazó la negritud de la población hacia un estado más adaptado al ambiente que lo seleccionó. El cambio no fue impulsado sino que fue “jalado” hacia un fin. Es decir, lo evolutivamente “más correcto” en el momento en que fueron seleccionados era ser una bola negra. Existe, por lo tanto, un fin.

No obstante, de nuevo por mecanismos que desconocemos, tras un nuevo periodo obtenemos que las bolas blancas vuelven a predominar. El nuevo estado de corrección, esta vez, era el ser bola blanca (supongamos que porque reflejan la luz, no sé…o cualquier otra cosa; no hagáis mucho caso a los paréntesis). Hubo de nuevo un fin, aunque este fue modificándose.

Sería como si en una carrera todos fueran hacia una misma meta pero, con en un momento arbitrario, la meta cambiara de posición. Y fuéramos matando a los que más lejos estuvieran de ésta (esto por diversión, claro. Podríamos dejarles correr un rato más). Siempre existiría la meta, aunque el posicionamiento de ésta más allá del momento mismo fuera impredecible desde dentro del pelotón.

Ahora sí, el final de párrafo que faltaba. El darwinismo no tiene uno sino múltiples fines que se van sucediendo con el tiempo. Que estos fines sean inalcanzables o truncos porque, posteriormente, el fin cambie no resta la existencia de éstos. Es como si el uso del motor en cohetes espaciales negara el fin original de que se investigó para crear propulsores de bombas. La aparición de un segundo fin no niega el primero (1).

Por lo tanto, en el día de “jugando a las premisas”, podemos decir:

El carácter teleológico de una idea en ciencia es suficiente para descartar la validez de la teoría. Ya que la teoría darwinista tiene múltiples fines, ésta es múltiplemente inválida.

Y ya que “los darwinistas afirman que su teoría evolutiva es ajena a la teleología”, podemos afirmar que su opinión, en general, carece de sustento lógico (¿quizá estoy haciendo una generalización precipitada?).

O, si preferís, podemos jugar a otras premisas… Como veáis, me vais diciendo.

Fin

 


1 Más allá de este texto, no demasiado serio, nos encontramos con que el propio Darwin no era demasiado claro en cuanto a su postura teleológica. La frase “selection acts for the good” se repite con cierta frecuencia así o en sus variantes en su texto; y…este… también afirmó su postura sobre la teleología en sus tratados de botánica “The meaning or use of the existence in Primula of the two forms in about equal numbers, with their pollen adapted for reciprocal union, is tolerably plain; namely, to favour the intercrossing of distinct individuals. With plants there are innumerable contrivances for this end; and no one will understand the final cause of the structure of many flowers without attending to this point” (Darwin, 1861. On the Two Forms, or Dimorphic Condition, in the Species of Primula, and on their remarkable Sexual Relations).

La invasión (comienzo)

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-Leyeron el comunicado, supongo.

-Por eso estamos aquí -contestaron a un tiempo algunos de los asistentes.

“Yo lo había leído, pero, como la mayoría, sólo abrí mi dispositivo y lo dejé encima de la mesa. Entendimos que aumentar el número de voces sólo contribuiría a generar caos y estrés. No era lo más recomendable para resolver un conflicto como el que se nos presentaba”

-Hacía mucho tiempo que no teníamos una reunión presencial.

-Esto es demasiado importante como para tratarlo por teleconferencias.

-Bien. Pues ésta es la oferta.

-Cincuenta años.

-Es inaceptable.

-Propongo oponerse radicalmente y usar todo el armamento nuclear a discreción.

-Les superamos cinco a uno, pero ya hemos comprobado la inutilidad de nuestras armas.

-No hace falta ganar la guerra, con que ellos vean el costo en pérdidas les podremos obligar a retirarse.

-¿Además de las nucleares, algo más los hiere?

-Señores, señores -pronunció el convocante para llamar a la calma-. No tenemos fuerza para oponer. Mi país cuenta con armas nucleares, como diez de los que estamos aquí presentes. Sin embargo, la mayoría de nuestros misiles son intercontinentales, no interplanetarios. Pocos de nuestros cohetes podrían llegar a impactarles, sin contar con sus defensas, y, aunque lo hicieran, los daños no serían tan catastróficos como muchos de ustedes creen. Sería una aguijonada frente a un enemigo del tamaño de un elefante.

-¿Y? ¿Vamos a aceptar sus condiciones, entonces?

-Claro, ¿no? Podemos aceptar convertirnos en una fábrica de carne y tener una fecha de caducidad de cincuenta años. Total, ¿a quién le podría parecer mal?

-Ésas son sus condiciones, pero podemos negociarlas.

-¿Y qué negociaremos, exactamente? ¿Ofreceremos que nos dejen vivir hasta los sesenta para acabar aceptando cincuenta y cinco años? Es inconcebible.

-Sé que suena ridículo, sobre todo para todos aquellos aquí que ya habéis sobrepasado los cincuenta. Pero sabiendo su potencia, realmente estamos hablando de una guerra perdida de antemano. Si nos enfrentamos a ellos, podrían condenarnos a vivir en granjas y matarnos de forma indiscriminada.

-¿Estamos negociando, entonces, los tratados de nuestra esclavitud?

-Me temo que sí.

-Mi país jamás lo aceptará.

-El mío tampoco.

-Ni el mío.

“Un coro de voces se les unió. Sólo algunos países trataban de exponer lo obvio. No se trataba sobre cómo oponerse a los alienígenas, sino de ver cuál podía ser la posición menos dañina para la supervivencia de la especie humana.”

-Nos levantaremos en armas. Cuando lleguen, no dejaremos de dispararles hasta que se agoten los cartuchos.

-¿Y entonces qué?

-Entonces iremos con palos y piedras, ¿qué importa?

-Importa y mucho. Mi país tenía una esperanza de vida de cuarenta y cinco años hasta hace menos de una década y apenas alcanzamos los cincuenta años. Las luchas internas nos impiden avanzar y nuestra sociedad permanece en conflicto constante. ¿Voy a parar una guerra para iniciar otra que no podemos ganar y que destruirá el escaso bienestar que hemos alcanzado? Para muchos países de África y de Asia, para muchas poblaciones de América y de Europa… este trato es mejor que nuestra condición actual.

-Pero eso no es lo relevante. Podemos ayudaros a salir de vuestra situación actual y oponernos a estos extraterrestres.

-¿Ayudarnos? ¿Como nos ayudasteis los últimos treinta años? ¿Vendiendo armas a todas las facciones en conflicto para beneficiaros del comercio de diamantes y coltán? Francia y Estados Unidos no tienen conciencia para poder hablar de ayuda.

-Señores, por favor. Esta conversación no nos lleva a ninguna parte -volvió a interrumpir el organizador.

-Sí, si nos lleva. Yo apoyo al presidente de Sierra Leona y creo que no soy el único. El presidente de Irak estará de acuerdo conmigo.

-¿Entonces quieren aceptar el trato de cincuenta años de vida y convertirse en ganado alimenticio? Os matarán. Y os comerán después de muertos para alimentar a sus hordas.

-Los gusanos comen nuestros cuerpos cuando morimos. Nada cambia.

-Señores, estamos ante un conflicto político, no mezclen la biología en esto.

-Y, el alma, ¿qué? Nuestros cuerpos no podrían resucitar si…-.

“Les ahorraré esta parte de la discusión. Me llamo Menelik. Mi padre era embajador de Ghana en Somalia. Mi madre es la hija de uno de los hombres más importantes del país. Yo soy el embajador de la República Democrática de Somalia del Sur, la RDSS, en Francia desde hace cinco años. Conseguí este puesto a pesar de mi juventud gracias a los contactos de mi familia. Mis padres querían sacarme del conflicto que aún perdura en mi tierra, alejarme lo más posible. Aquel día me correspondió ser representante de la opinión de mi pueblo en el consejo internacional. Permanecí callado casi todo el tiempo, escuchando a todos aquellos políticos expertos. Para entonces, aún no había dado mi opinión”

-Incluso, aunque aceptáramos sus condiciones, no podemos asegurar que nuestra población no oponga resistencia. Terminaríamos desencadenando guerras civiles. Habría muertos por doquier.

-Unos cuanto años. Después la situación se normalizaría.

-¿Eso crees? Ganado, seríamos ganado. Ningún humano aceptaría eso.

-Ni la esclavitud. Ni ser ofrecidos en sacrificio a los dioses. Ni ser explotados sexualmente. Ni que te apedreen. Ni torturar a otros.

“Ésa fue mi primera intervención. Había aprovechado un silencio general y dejé otro después de hablar. Estaba medido. Me puse en pie y esperé hasta que el organizador me diera la palabra”.

-Hemos entendido. ¿Entonces qué sugieres?

-Creo que lo ha dejado claro mi colega de Sierra Leona en su intervención.

-¿Que nos rindamos?

-Guerra.

La escena del crimen

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-Teniente, encárguese de acordonar la zona.

-¡Pero, señor!

-Y, usted, agarre la tiza y dibuje la silueta del cadáver.

-Pero… ¿Cómo?

-Tomen mi vehículo, si les preocupa la distancia.

-Aun así…

-¡Es una orden!

 

Ambos se marcharon con una sombra encima y refunfuñando entre dientes. Sin embargo, el comisario general no se encargaba siempre de las investigaciones y no podían contradecirle.

-Capitán, ¿qué cree que ha pasado?

-Comisario, de acuerdo con los datos proporcionados por CSI Albacete, parece bastante obvio.

-¿Qué datos son esos? ¿Por qué no me han llegado?

-Acaban de enviarlos, comisario. Los estaba evaluando el departamento de Física.

-De acuerdo, ¿y bien?

-¿Recuerda el caso del pelirrojo suicida?

-¿Aquél del que quedaba sólo una sombra de electrones?

-Ese. Bueno, aunque no eran electrones, señor. Eran mortitrones.

-Como sea, es lo mismo.

-No, señor. Toda la materia tiene electrones, pero los mortitrones sólo los emiten los cadáveres.

-Ajá…

-Bueno, el cuerpo humano produce veintitrés gramos de mortitrones cuando muere, aproximadamente, es proporcional a su masa.

-¿Y…?

-Y un mortitrón tiene una vida media de cincuenta años.

-Ajá, ¿y…?

-Bueno ,si encontramos once gramos de mortitrones con u mismo origen, quiere decir que el cadáver es anterior a veinticinco años.

-A dónde quiere llegar, licenciado.

-Hemos encontrado una cantidad ingente de mortitrones.

-¿Mataron una ballena recientemente?

-No, señor comisario. Una ballena no produciría tantos mortitrones. Como mucho uno o dos kilogramos.

-Acaso tenemos un alien -rio el comisario.

-Eso podría ser una explicación. Pero uno más grande que el Sol.

-¿Disculpe?

-De hecho, mucho más grande que el Sol.

-¿Cómo Júpiter?

-Federico, ¡no me jodas! Júpiter es cien veces más pequeño que el Sol. No seas bruto.

-Zara, no estamos en el bar. Tráteme de una forma adecuada.

-Disculpe, comisario. Tenemos algo de un tamaño inconmensurable.

-Y ¿de cuántos trillones de kilos estamos hablando…?

-Ojalá, señor. Eso sería cuantificable, aunque fuera incomprensible.

-¿Entonces?

-Infinito es lo más próximo.

-Ok, es fácil. Sencillo. Ajá. Infinito…

-Señor, ¿comprende?

-¿Y qué dijo de la vida media esa del mortitrón?

-Cincuenta años. Cada medio siglo se reduce a la mitad el número de moles de mortitrones.

-¿Y cómo es posible nadie viera morir a un ser de gargantuescas proporciones aquí, en medio de la ciudad, ayer mismo?

-Señor.

-¿Qué?

-Eso es otro problema.

-Dime.

-La muerte no es de ayer, ni de hace una semana.

-¿Qué entonces? ¿El año pasado?

-No hay ningún otro rastro. Ni Carbono 14.

El comisario rompió a reír.

-El Carbono 14 es para datar la prehistoria, Zara.

-Exactamente.

-¿Entonces?

-Eso mismo, comisario. Estamos hablando de algo muy anterior a la prehistoria.

-¿Diez millones de años? ¿Treinta?

-Más. Señor, nos encontramos ante el cadáver de un Ser Ancestral.

-¿Una deidad?

-No una, señor. Una que es eterna. Uno que es infinito.

-¿Dios?

-Ajá.

-¿Y por qué seguimos existiendo si no hay Dios?

-Tenemos una teoría.

-Procede.

-Dios no creó este universo.

-¿Y?

-Y estamos ante el mayor encubrimiento de asesinato de toda la historia.

-De todos los tiempos -puntualizó el comisario.

Vasallaje 

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-<<El golpe de mano del rey Harl cambió de la noche a la mañana,  literalmente, el derrotero de la guerra civil de Esturdia. A la semana de reimplantar el régimen legítimo, muchos nobles rebeldes acudieron a rendirle nuevo homenaje.

-Le pido humildemente perdón, mi señor. Cometí un error.

-No os debo perdón alguno, conde. Quien así actúa o lo hace por causar perjuicio o para beneficiarse, sin considerar las consecuencias. En un caso, hablamos de maldad pura y, por lo tanto, merecedora de un castigo. En el otro, es o un inconsciente o un cobarde que temía hacer lo correcto. Solo con un poco de reflexión habría evitado el perjuicio causado, aun a costa de sufrir a corto plazo castigo por parte de los injustos. 
Al día siguiente, el conde colgaba de los pies desde lo alto de la muralla. Se agitaba. La sangre se acumularía en su cabeza hasta que muriera. En el cadalso, el conde tenía la mejor de las compañías.
Un mes más tarde, el rey murió apuñalado por la espalda. Quince heridas, por diferentes manos, sellaron su destino.>> Y bien, ¿qué aprendemos de esta historia?
-¿Que hay que saber perdonar? 
-¿En serio fue eso lo que extrajiste?