Reseñable

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Límites de la ración humana
Arturo Vidal. 2017. Ed. Plantagenet. 22,50€.

Dos alienígenas de distinta proveniencia discuten sobre la viabilidad de una dieta sana que excluya el abuso de proteínas de la criatura humana. Las posturas de los extraterrestres, que parten de razonamientos contrapuestos, dan lugar a hilarantes absurdos que derivan en conclusiones que no por lógicas resultan menos imprevistas.

Arturo Vidal (“Tú y tú, excluidos“, “Alma matters“) vuelve a demostrar su creatividad y consistencia, manteniendo dos interlocutores coherentes, racionales y, al mismo tiempo, completamente chiflados. Mediante un humor despiadado, en esta obra descuartiza los paradigmas de la alimentación contemporánea y plantea su nueva perspectiva. No dejes que te convenza: tu bebé no tiene una pinta deliciosa.

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Vidas para-lelas (The blondie’s way)
Betty McCourtney, 2019. Ed. Zarasua. 18€.

Dos rubias explosivas, al final de sus veintes, hacen una apuesta: ¿quién conseguirá un mejor marido que la mantenga? Sin embargo, aunque estas amigas buscan la seguridad económica ante todo, no correrán la misma suerte. La economía no siempre es fácilmente comprensible cuando te alejas de los cosméticos.

Betty desarrolla dos personajes prácticamente idénticos hasta convertirlos en completamente opuestos. Las circunstancias, por encima de la idiosincrasia de cada una, dirigen la vida de ambas rubias. Y todo ello aderezado con el humor simple pero inteligente de la autora de “Cuando Sally se apañó solita (bye, bye Harry)” y “Sin ti, vivo“.

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Con bata y bota: episodio 1.

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Veganos Vs Ghuls

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VeganosVsGhul

Esto es una prueba muy muy muy beta de un juego de rol que estoy desarrollando. Cualquiera es libre de descargarlo y utilizarlo, siempre y cuando no haga uso comercial del mismo ni obtenga un beneficio económico.

Actualmente, las reglas son muy laxas para que cada uno pueda ir modificándolas a su antojo. Cuenta con una pequeñísima sección de antecedentes para ponerlos en situación y 8 páginas de dinámica de juego. Hagan uso indiscriminado de su poder como Pachamama (un Pachamamaster) para probar el alcance de las reglas y encontrar los “bugs” o incongruencias.

Básicamente, espero su retroalimentación para ir haciéndolo cada vez más jugable, más claro y más divertido. Pretendo que, cualquier retroalimentación que sea útil, sea recompensada si el juego llega a establecerse. Al menos, con una mención.

El texto está en un .docx descargable. Libre de virus (según mi antivirus).

 

Profecía

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Estaba la profecía y, también, el señor indefenso. El samurái sopesaba desenvainar su nagamaki. Un cuerno graznó.

-Dice que lo mates -prorrumpió un ashigaru.

-Dice que lo perdones -intervino otro.

El cuervo sólo había graznado.

Cadencia

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Me emociono al ver tus piernas femeninas

mostrándome el principio del camino.

 

Creas una fantasía de receptividad.

De atractivo mágico, de embrujo.

Vislumbro de refilón un muslo, perfilándose entre la media y el borde abierto de tu falda.

La suavidad de su tacto.

El descenso vertical,

hacia arriba hasta tu llaga,

donde espero tus humores más candentes.

 

Las veo en la distancia y la deseo.

La imagino en tu ausencia y me exacerbo.

Si no estás, te recreo en los momentos más sensibles.

Si estás cerca, quiero oír tus vahídos y suspiros.

Quiero sentir tu alteración contra mi pecho.

 

Me enardece el caminar tan estudiado,

la sucesión de los vaivenes con firmeza.

El temblar de tus caderas y tus nalgas,

la fragilidad que imposta tu cintura,

la visión de tu deseo sin tapujo.

 

Y aspiro

a arrasar con las restricciones adheridas

a cada retazo de tu ente femenina.

Reclamo el empaparme en tu vagina

y hacerte vibrar sobre mi sexo.

Quebrar esas ataduras que te anclan.

 

Me emociono al ver tus piernas femeninas.

 

Todo lo demás me lo imagino,

hasta que llega el instante en que te tengo.

 

 Instrucciones para matar el amor

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A un amor que quieras terminar
no le dispares;
no le dispares porque le duele,
pero no lo mata.
El amor herido enseña un caparazón de espinas
y se enquista.
Sólo se aguanta en sobredosis de antiácido
y se despereza si te bajan las defensas.
Al amor, al verdadero,
hay que desangrarlo por años,
dejarle que piense que sanará
para continuar dándole pequeños tajos.
Igual que lleva tiempo construirlo,
al amor se lo mata con paciencia:
se lo mata volteando el papel del baño,
se lo mata en la cocina con mahonesa;
se lo mata aplazando los desfogues,
se lo mata no acompañando a las fiestas.
se lo mata juzgando a los amigos,
se lo mata ofertándolo en escenas.
El problema es que el amor no es el problema.
el amor solamente es lo que acaba.
Cuando se quiebra no quedan de él sino cenizas
que asfixian hasta el fuego de las brasa.
Tras de sí, empero, trae costumbres
y se sostienen cuando aquél se desmigaja;
trae cine los sábados por la tarde,
trae una calidez que acompaña entre las sábanas.
Trae esperanza que se agita tras letargos
y sueños que a la luz se desmañanan.
Al amor que es de verdad se lo desangra,
pero en su derredor todo te dispara.
Cuando acaba, el amor hace conciencia
y subraya, circadiano, la rutina.
todo aquello que se da propio y por cierto
se desgaja de su psyche volitiva.
La voz de los poetas a tenor:
“duele más su ausencia que una herida”
Yo corrijo;
lo malo del amor cuando termina
es que solo termina el amor.