Dr. Esqueletic/Dra. Terror (bodas de Plata)

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Esto significa un autohomenaje. Hace 25 años que escribí la primera viñeta de este par… Y, remasterizándolo con una breve precuela… ¿por qué acabaron trabajando juntos?

Ya saben: “Doctor Esqueletic. Doctora. Terror. Eran malos solos, imagínate los dos”.

Puede que ésta fuera mi primera poesía, también.

Primera página

Libro de reclamaciones: hoja 2/49. Al Padre

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Tuve suerte al ser nombrado

Tu apóstol en este mundo de apariencia;

acerté con Buen Patrón de carambola

y, ahora que muero y me encuentro en Tu Presencia,

me siento, en este Cielo, anonadado.

 

Viví todo lo que consideré bueno

con objeto de alcanzar el Paraíso;

salvaguardé simultáneo lo sano como lo puro:

no bebí y no fumé, ¡dije no al fornicio!,

a fin de quedar de Tu Gracia lleno.

 

Sabes que viví ajeno a todo lujo,

la mesura fue medida de mi vida,

y, si alguna vez paseé mi pie por la cuchilla

de la navaja de una vida libertina,

amputé hacia las tentaciones cualquier flujo:

 

a base de pan ácimo llené mis días

y de vino (sólo el de la eucaristía);

Si dudé no fue de Ti, fue por hastío,

pues tuve tiempo libre en demasía

por no pasearme cada Fiesta de misa en misa.

 

Y heme aquí, no quiero decir decepcionado,

pero, si me permite, ¿puedo decir insatisfecho?

He buscado entretenciones, ni una sola:

no hay quien complazca las ausencias de mi lecho,

ni quien preste una copa de icor sagrado.

 

Todo coros celestiales; ni una rola

que despierte mi instinto más intestino.

En los platos no hay ni sal, sólo ambrosía;

el Eterno es para “elite” de gustos finos.

Tan espesa tu Virtud se me hace bola

Mi-es-pa-ci-to

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Llevaba un rato con ella hablándome,

fue cuando llegó la confusión;

lo que insinuó resultó tan chocante;

pero por razones que ahora doy:

 

Me… me preguntó si había visto “Dark”

me lo propuso como un nuevo plan:

“¡si tienes Netflix a tu piso subo!”

 

No, no sé de que me habla mas quiero atacar,

me gustó esa niña y quiero continuar:

le ofrezco mostrar mi colección de discos.

 

(ESTRIBILLO)

“Mi Es-pa-ci-to

como soy moderno tengo mi espacito,

es mi sitio web pa’contactar conmigo:

es parte de MySpace pero como es chiquito… (lo llamo)

 

mi Es-pa-ci-to.

Llama mi atención si quieres con un zumbido,

me conecté al Messenger para hablar contigo,

gracias al chat el teléfono perdió su sentido.”

 

Me pidió mi whacha me pidió mi feisbu,

yo ni sé que es esa cosa,

soy vicealmirante en el “love en Lycos”.

¿No querrás subir a ver mi colección de discos?

Tengo al menos cien vinilos

y no los compré en el mercadillo.

 

(RAP)

Le pido su email: “dámelo”,

llevo un rato intentándolo,

su fijo anda buscándolo

y el número es el preámbulo

 

pa’hacer un cine-cena que nos lleve hasta mi sala

¡no concibo posibilidades que no acaben en mi cama!

 

(ESTRIBILLO)

“Mi Es-pa-ci-to

como soy moderno tengo mi espacito,

es mi sitio web pa’contactar conmigo:

es parte de MySpace pero como es chiquito… (lo llamo)

 

mi Es-pa-ci-to.

Llama mi atención si quieres con un zumbido,

me conecté al Messenger para hablar contigo,

gracias al chat el teléfono perdió su sentido.”

 

En el mejor de los casos, muerto

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Al que abre veda al dinero

que fluye por sangre innoble

con ilícitos oficios

y en ausencia de talentos…

A ése quiero imitar,

en el mejor de los casos,

¡muerto!

 

Al que ejerce el santo ocio,

al que impone sus manos,

al que vende aguas sagradas

y al que embauca con ungüento…

A ése quiero imitar,

en el mejor de los casos,

¡muerto!

 

Al que en sus sacras patrañas

se mofa de las personas

dilapidando el erario

y está de tasas exento…

A ése quiero imitar,

en el mejor de los casos,

¡muerto!

 

El hombre vence al poeta

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Dame una razón (sinécdoque trasnochada)

y moveré el mundo;

pero no sacarás de mí letras

de sentimiento descontrolado

sino de decisión consciente.

 

No niego que filia mediante,

pero el corazón no está autorizado

Logos libre de ese absurdo!)

a ser la herramienta del hombre

en la distinción de su hado;

 

el bodoque es un condenado

a la inconsistencia perpetua,

y penitencia carga a cuestas

por el discernimiento inadecuado.

El hombre sin criterio es un dislate,

 

¡incluso es menos hombre (si me apuras)!

Para la elección responsable

no hay que adjudicar a la sangre

poderes que no amerita,

ya que es el raciocinio

 

quien vuelve al álter un fin

y no una simple divisa.

Es este sesgo (y lo llamo inteligencia)

lo que nos segregó del poeta

y da valor a la poesía.

 

No exijas arrebatos

ni endechas ni letanías;

si acudes con esas premisas

estás frente al portón errado:

mi arjé es la conclusión precisa (y es su propia garantía).

 

Quede pues aclarado: mi amor

(como elección consciente)

está a la razón supeditado;

pues propone el corazón

pero quien escoge es la mente.

Toca trabajar en Navidad

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-No te desvíes, An. No te desvíes -se reprendió con la voz queda mientras retiraba la puntada mal trazada.
Tenía la cabeza gacha, no tanto para concentrarse sino para pasar desapercibido. Estaba sentado en aquel banco, junto con otros ocho compañeros y la mesa llena de morrales, muñecas, juguetes y otros cachivaches cargados de costuras.
Retomó el hilo y, disimuladamente, lo volvió a enhebrar. No tenía permitido perder el tiempo ni equivocarse. Tenía que acabar al menos cuarenta carteras antes del día veinticuatro. Y ya era veintitrés. Cuando la aguja atravesó el cuero se clavó profundamente en la yema de su dedo. Había muchas cicatrices en su mano y en sus brazos, pero ninguna correspondía a un pinchazo. Soltó un alarido, pero no de dolor si no de rabia.
Aprovechando el dolor como un estímulo, Anouidil, se alzó del banco arrastrando consigo a los compañeros que tenía a su alrededor debido a las cadenas. Era Noldor, no había nacido para aquellas tareas.
-¡Compañeros, llevamos encerrados en esta caverna desde el final de la Tercera Edad! No podemos seguir con la esperanza de que vendrán por nosotros. Debemos liberarnos de nuestras cadenas por nuestra propia mano igual que lo hicimos en la Batalla de Morannon.
Un murmullo recorrió la sala y fue creciendo en intensidad mientras algunos compañeros se alzaban y forcejeaban para tratar de zafarse de sus esposas y collares. Fue alcanzando el nivel de turba hasta que quince orcos armados con látigos entraron en la sala. Repartieron latigazos a un lado y otro, sin preocuparse si las víctimas formaban parte del alzamiento o no. Trozos de carne y sangre saltaron en todas las direcciones.
La violencia y el dolor aplacaron los ánimos y, finalmente, todos los elfos regresaron a regañadientes hacia sus asientos. Las heridas no les eximirían de seguir desempeñándose en su labor. Además, ahora había un problema adicional que resolver. La sangre vertida había arruinado muchos de los productos que se estaban fabricando.
Cuando los orcos abandonaron la sala, el rencor de los compañeros se volcó sobre Anouidil. Sólo tenían un día libre al año, cuando su amo repartía el trabajo acumulado durante todo el año. Pero, el retraso, no les iba a permitir acabar sus tareas en tiempo.
Anouidil trató de contener la hemorragia que salía de la cuenca de su ojo. La ira le hacía soportar el dolor, pero refunfuñaba: “¿Quién iba a pensar que los barcos que partían del puerto blanco no los llevarían a Valinor? ¿Quién iba a pensar que Santa Claus era un Maiar compañero de fatigas de Sauron?”.
Les iba a tocar trabajar en Navidad.

navidad de los elfos