Una por Migué:
 
Asombróse un portugués
que todos los niños en Francia
desde su más tierna infancia 
supieran hablar francés.
– ¡Arte diabólico es – dijo torciendo el mostacho.-
que para hablar el gabacho
un hidalgo en Portugal
llega a viejo y lo habla mal
y aquí lo parla un muchacho!
 
Y otra por Peñí
 

Ocurrióseme este cuento

en una mañana fría.

Volaba en mi cuarto una mosca,

no sabía si iba o volvía,

yo, frente a un libro de química

que no me decía ni fempto,

la oí chocar contra el cristal

produciendo gran estruendo

(no se si harto exagero pero me pudo descentrar).

Retiré lentamente mi silla,

no la quise desorientar,

y mirándola, con la ventana,

la oí de nuevo chocar.

“Pobre mosca”, yo pensé,

“no sabe saber salir,

si le abro la ventana

podrá, sin duda, partir”.

La mosca, sin gran esfuerzo,

encontró el nuevo camino

y abandonó mi morada

con zumbido agradecido.

“¡Qué cosa tan portentosa

que esta pequeña mosca

pudiera chocar sin tino

con la Sombra tenebrosa,

que obstruyéndole el camino

la impedía proseguir,

y desechándola a un lado

(a aquella Cosa horrorosa)

El buen camino ha encontrado

donde poder libre vivir”.

Y dejando ya esta pausa

debo a mis libros volver

porque esta no es causa

para pausarme, al parecer.

Vuelvo en mi silla a sentar,

justo en frente del altar

del rezo al sagrado estudio

que nunca supe rezar.

 

 

FELIZ DIA DEL LIBRO!

Anuncios