Lecciones que da la Vida

(apto para todas las edades)

 

Entró con aires de grandeza

empujando con el hombro

en aquel vagón de metro

a la gente de su entorno

sin importar que entrara o saliera.

 

Aprovechando el perdón

que su edad le concediera

para su culo escogió un asiento

dónde sentarlo pudiera

como si fuese su salón.

 

Sacó un periódico del bolso

y lo leyó rápidamente

pues tenía que meterlo veloz

en dos paradas en su mente

para desgracia de sus ojos.

 

Presta se levantó

dirigiéndose a la salida

a la que un adolescente greñudo,

seguramente un bala perdida,

entre ellas se colocó.

 

Ella gritó, con aire belicoso:

-¡No me interfiera el camino

¿no ve que por ser anciana,

para llegar a mi destino,

tengo prioridad ante un mocoso?!

 

Con la cara compungida por el miedo,

el chico le contestó, sin perder la palabra:

– Le explicaré mi error, seré sincero:

toméla a usted por maleducada

y a mí por un justiciero.

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