Venga…va… Una cortita y simple…de no pensar mucho…jejejje….

– ¿Nunca supo que la miraba desde el autobús? – pensé mientras le miraba a los ojos-. Juraría que alguna vez ha respondido a mis miradas, pero no dice nada.

Aparté mi vista y miré al reloj, no me atrevía a hablar, nunca supe lo que hay que decir en un ascensor. El tiempo pasaba despacio y la estúpida caja no entendía mi incomodidad. Volví a fijarme en sus ojos, ella respondió con una sonrisa tímida y no pude evitar sonreír yo también. Suspiré.

– A lo mejor sí que sabe quién soy, pero cree que no debe decirlo, igual que yo – ella se colocó la coleta y bajó sus manos por el cuello – a lo mejor…

Descubrí su mirada siguiendo los murmullos de mis labios y la subió hasta clavarla en mis ojos, tan sólo un segundo, pues en seguida miró al suelo y tragó saliva.

– Nunca he estado tan cerca de ella, si quiero conocerla no tendré una oportunidad mejor…

Ella abrió la boca al mismo tiempo que yo, los dos íbamos a hablar y justo en ese momento, antes de que ningún sonido saliera de nuestras gargantas, se abrió el ascensor. Miramos los dos, instintivamente al pequeño recuadro donde unas luces marcaban el piso.

– Que no se baje – recé, pero ella me miró una vez más y salió del ascensor.

El amor de mi vida se fue y jamás lo volví a ver. De mi boca sólo pudo salir una palabra, temblorosa, mientras ella se iba alejando de mí. Cuando estaban a punto de cerrarse las puertas se giró, por última vez, con los ojos llorosos y la boca entreabierta.

– Adiós.

Venga, ahora todos a coro…qué boniiiiiiiiiiiiiiiiiito!, jajajajajajaja.

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