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– Hoy te quedas sin follar – dijo ella, enojada.

– Mejor, porque hoy no te quiero.

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– No tuviste los cojones de decirle eso – dijo chico 1, ojiplático

– Pues los tuve – contestó chico 2.

– ¿Y entonces qué pasó? – preguntó chico 1.

– Yo me quedé sin follar, claro.

– Claro – reafirmó chico 1.

– Ella se puso a llorar.

– Es que te pasaste un pelo – dijo chico 1.

– Utilicé su misma arma.

– No jodas, tío – le rebatió chico 1.- Tú fuiste a hacer daño.

– ¿Y ella qué? – inquirió chico 2.- Ella utilizaba la privación del sexo para castigarme.

Chico 1 resopló – bufff – y después renegó varias veces.- No sé, tío, no sé… Es que…no sé.

– Para mí es muy sencillo – respondió chico 2 e iba a proceder a explicar su razonamiento cuando apareció chica 1.

– Ah, ¡hola chica 1! – dijeron a un tiempo chico 1 y chico 2.

– Hola chicos (1 y 2, se sobreentendió) – exclamó chica 1 muy sonriente – ¿de qué habláis?

Chico 1 volvió a resoplar, como parecía hacer con cierta frecuencia – es largo de explicar.

– De la importancia del sexo para chicos y para chicas – aclaró chico 2, con un resumen que para él resultó suficientemente descriptivo.

– ¡Qué raro! Aquí nunca se habla de sexo – afirmó ella con mordaz rotundidad.- ¿A quién te has tirado esta vez?, chico 1 – preguntó sin más preámbulos.

– Hey – se defendió falsamente chico 1, henchidos su orgullo y su virilidad.- Esta vez hablábamos más de chico 2.

– Bueno – comenzó a explicar chico 2.- No estábamos tratando ningún tema escandaloso (a qué se refería no supieron o no quisieron comprender). Le estaba contando a chico 1 que los chicos y las chicas miramos el sexo de diferente manera.

– Pues sí que…- dijo chica 1, harta de leer artículos de pseudosexólogos que afirmaban que la sexualidad femenina buscaba el amor y la masculina sólo trabajaba en pos del sexo.- Menuda tontería. Cada vez creo que los chicos (incluidos chico 1 y chico 2, a su parecer) y las chicas son más parecidos.

– Eso creía yo – dijo chico 2.

– No es lo mismo que decías antes, chico 2 – corrigió chico 1.

– He utilizado el tiempo (verbal) correcto – rebatió chico 2.- Últimamente, por lo que observo a mi alrededor, he decidido plantear una nueva hipótesis.

– Las chicas dan sexo a cambio de amor y los hombres dan amor a cambio de sexo – se burló chica 1.

– No exactamente – negó chico 2.- Pero es relativamente parecido. Por lo menos el papel que tiene eso dentro de una relación.

Chica 1 pareció interesarse (en principio, por el tema, pero quizá buscaba detalles escabrosos de la relación de chico 2 con chica 0) y eso dijo, exactamente – Huy, esto se pone interesante…

– Pero si es súper sencillo – dijo chico 2.- Para un chico, el sexo es, sencillamente, mucho más importante que para una chica.

El orgullo feminista (o quizá la libertad de opinión alcanzada) de chica 1 salió a la luz – Todas las chicas que conozco creen que el sexo es importante en una relación.

Chico 2 renegaba con la cabeza, porque ya conocía esa respuesta – Sí, eso lo tenemos claro todos, el sexo es uno de los pilares de una relación. Si el sexo no funciona se jode toda la relación (salvo el sexo, excusó decir). Pero no era eso a lo que me refería.

– A ver –  dijo chica 1, abierta a las opiniones de chico 2 (a lo mejor chico 3 se hubiera cerrado en banda, pero a chica 1 no le importaba que le cambiaran las ideas).

– No sé muy bien cómo explicártelo – comenzó chico 2.- Para un chico el sexo es mucho más fundamental que para una chica. Y además es como si dentro de una relación, la opinión de la chica cobrara más importancia (las ideas no eran malas, pero la exposición dejó mucho que desear).

Chica 1 le miró con los labios fruncidos, a la espera de contestarle un sonoro “gilipollas”.

Chico 1 intervino, sabiendo a qué se refería su amigo – Chico 2 quiere decir que en una relación, el chico minimiza los problemas si el sexo funciona, mientras que para la chica, el sexo sólo es un concepto más de la relación – y puntualizó.- Importante, eso sí (chico 1 hubiera servido para político).

– Pero no es sólo eso – dijo chico 2, para completar su exposición de ideas una vez que chico 1 hubo acabado de comentar el plan fundamental.- Es como si el mundo (el rico y culto, se entiende), desde la liberalización de la mujer o yo qué sé cuándo, hubiera mujerizado las relaciones.

– Sí claro – dijo chica 1 con mofa (aunque sólo de la parte expuesta por chico 2)

– A ver, no me he explicado bien. Cuando una relación va mal suele ser por dos razones: o que no están suficientemente cubiertos (es decir, colmados) los sentimientos de una chica (pongamos chica 1 o chica 0) o bien porque el chico no obtiene el sexo que quiere (era consciente de que no habló ni de cantidad ni de calidad específicamente). Pero a la hora de exponer el problema, la importancia de lo que piensa el hombre (en este caso el sexo) pasa a un segundo plano. No puedes quejarte a tu chica por el sexo, por ejemplo, si es escaso, porque si ella está satisfecha con la cantidad te dirá que a ella no le apetece más, o que no tenéis oportunidad, calma, tiempo… Mientras que si una chica tiene una carencia afectiva, la relación, de verdad, tiembla.

– Bueno, es un poco las dos cosas – dijo chica 1, intentando neutralizar (llevándolo a un punto intermedio, no intentándole rebatir).- Si en una relación el sexo no funciona es normal que haya quejas. Y eso debes poder hablarlo con tu pareja

– Sí – iba a comenzar chico 2, pero le interrumpió chico 1.

– Ya, pero lo que quiere decir chico 2 es que un chico no puede permitirse romper con su pareja por un tema tan liviano como el sexo, está mal visto. A pesar de que para ambos sea un tema importante.

– Más para el chico – dijo chico 2, pero admitió: – aunque esto sólo es en términos generales. Habrá excepciones.

– Joder – maldijo chica 1.- Pero es que el sexo se puede arreglar, tampoco tiene que ser el centro de una relación.

– Para ti no – dijo chico 2, que veía la posibilidad de darle un fin redondo a sus ideas, puesto que ella había dado un paso en la dirección que él deseaba.- Pero para muchos chicos, aunque no sea el centro, sí es el pilar fundamental. Y está mal visto que un buen chico lo considere así.

– Bueno, visto de esa manera…- dudó chica 1- no sé. Para mí es más importante que exista complicidad en la pareja, un poco de ternura, que se comprendan… Los pequeños detalles que son los que sacan una relación adelante o que generan pequeñas (y grandes, después) discusiones.

– Y eso es lo que está bien visto – dijo chico 2.

– Estando bien follado – intervino chico 1 – yo, personalmente (dícese chico 1), los problemas me resbalan y perdono las tonterías. Ahora bien, como lleve una semana sin follar con mi chica (se supone que chica 2, pero remito al párrafo 19, intervención de chica 1) y me venga con chorradas… hay bronca, fijo.

– Bueno, pero es que no siempre se tiene oportunidad de follar – dijo chica 1.

– Sí, claro, si no hay oportunidad (no hay posibilidad alguna de encontrar sitio, no hay tiempo real…) no tiene la culpa nadie y no existe frustración –  dijo chico 1 ó chico 2, aunque los dos pensaban lo mismo; y el mismo o el otro añadió – Tampoco se frustra una chica normal si el chico no le hace mimitos estando en un viaje en el extranjero.

Chica 1 torció el gesto, asimilando pero no aprobando completamente la información recibida. No sabía que quizá se encontrara ante una lección magistral de psicología masculina que no todas tendrían oportunidad de recibir. Preguntó – ¿y a cuento de qué os ha venido esta conversación?

– Porque chica 0, mi novia, trató de castigarme privándome de sexo tras una discusión – chica 1 sonrió levemente, tratando de ocultarlo, pues era consciente de haber usado ese castigo en alguna ocasión anterior – y yo respondí diciéndole que no la querría mientras no hubiera sexo.

– ¿Y ella qué hizo? – dijo chica 1, ojiplática (como chico 1, casualmente).

– Se echó a llorar.

– Es que te has pasado un pelo.

– ¿Te releo toda nuestra conversación anterior?

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