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Hace frío cuando te arrancan la piel,

los niños y borrachos lo saben,

no pueden vivir sin calor.

 

Cuando el viento sople será tu carne la que tiemble,

serán tus huesos los que crujan,

son tus años en balde los que chirrían.

 

Quieren quemar la casa (tu casa),

arrancarte los muebles,

desgarrar tu puerta y venderte la calle.

 

Deberías gritar, gritar fuerte y con violencia.

 

Pero tú, gilipollas, ¡al frente!, alístate

al ejército contribuyente,

a la paz malcomprada,

al derecho malvendido,

¡alístate, gilipollas!

 

La primera en la frente.

 

Para quien la distancia nada supone

y para quien no deja lazos en tierra

hay una alternativa convertida en condena.

 

Más allá de la arena se extiende la distancia infinita,

el partir de cero en una nueva vida.

La lejanía: muralla a asaltar y camino.

 

Pero nadar es complicado cuando la sal escuece en carne viva,

el mar no es un río con puentes,

nadarlo es de cobardes (o muy valientes).

 

Deberías gritar, gritar fuerte y con violencia.

 

Pero tú, gilipollas, ¡al frente!, alístate

al ejército contribuyente,

a la paz malcomprada,

al derecho malvendido,

¡alístate, gilipollas!

 

La segunda en la frente.

 

Te venderán que la culpa es de otro,

de fuera, quizá,

de otra raza, cultura, ideario.

 

Te arrancarán tu derecho a protestar.

Ni piel ni derecho, sólo frío y más frío.

Te desterrarán en tu tierra a la intemperie.

 

Y mirarás sus casas y poderes

sabiendo que no tuvieron otra alternativa:

sólo prescindieron de lo prescindible.

 

Deberías gritar, gritar fuerte y con violencia.

 

Pero tú, gilipollas, ¡al frente!, alístate

al ejército contribuyente,

a la paz malcomprada,

al derecho malvendido,

¡alístate, gilipollas!

 

La tercera en la frente.

 

Si no fuera uno de tantos te retaría,

si no entendiera tu miedo,

si no sangraran las rodillas.

 

O te suplicaría: salva tu casa,

salva tu vida, salva a tu madre,

a tu padre, tus hijos, tu familia.

 

No dejes que te absorban si aún puedes,

no patalees una vez colgado,

es preferible morir de camino, y a palos.

 

Deberías gritar, gritar fuerte y con violencia.

 

Pero tú, gilipollas, ¡al frente!, alístate

al ejército contribuyente,

a la paz malcomprada,

al derecho malvendido,

¡alístate, gilipollas!

 

Nos las darán todas en la frente.

Palabra de desertor.

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