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Miro la fotografía, la leo. Me siento Descartes; no puedo creer lo que veo. Tomaos un segundo antes de decidir si seguís leyendo porque, por favor, quiero que una vez hayáis empezado no abandonéis la lectura ya que os llevaríais una mala interpretación de mi opinión.

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Así iba a empezar:

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Enfadado

 

Varias alternativas: Sin España, en Latinoamérica habría reservas de indios como en EE.UU. y se hablaría inglés. Sin España, se hablarían cientos de lenguas sin importancia literaria alguna o se habría aniquilado, directamente, a sus pueblos. Sin España, no habría Latinoamérica como concepto (bueno, más exactamente, sin la creación de las colonias castellanas y el neologismo francés que se acuñó para incluir su parcelita). A pesar de eso, los sefardíes hablan español, en ciertas regiones del sureste asiático, como Filipinas, hablan español y determinadas regiones de África (Guinea Ecuatorial y Sáhara Occidental) hablan español. Tonterías aparte, producto de analizar la “literaturografía” (geografía literaria, por si acaso) cuando la literatura es un acto más social e individual que geográfico, si nos ponemos exquisitos a la hora de afirmar sandeces, podríamos decir que: sin Hispanoamérica (¿¿¿¿Latino???? ¿Importa que en Brasil se hable portugués para el goce de la literatura en español?), España y Venecia no habrían podido sufragar las guerras contra los otomanos y, probablemente, al menos todo el Mediterráneo hablara una derivación del turco o, bien, ya que el mundo sería un tercio más pequeño, España habría llegado a la China o a las Indias de verdad en lugar de a un macrocontinente poco densamente poblado y el español tendría 3000 millones de hablantes en lugar de 800. Puestos a “ucronizar” o a “ugeografizar”, creo que esto daría para unas novelas mucho más divertidas que la que se ha montado este caballero en la cabeza. De hecho, puede que escriba algo al respecto. Vaya, debo agradecerle a un latinoamericano estas ideas para un buen relato. 


Sí, soy español, y vivo en México y bien, pero mi condición no me ciega. Hablar de lenguas sin analizar la historia es un soberana “soplapollez”. Puede que la afirmación esté sacada de contexto pero tal como está expuesta es intencionalmente agresiva. El hecho de constatar que los últimos 120 años haya mejor literatura en un casi-continente que en un país es ridículo. Y más cuando una lengua no se forma por fronteras políticas sino, ¡oh!, lingüísticas. Considerar el español por fragmentos lo único que puede hacer es llevarnos a rencillas absurdas y más cuando la literatura no es creada por una nación ni tiene sus límites en el borde de un estado sino donde alcance a ser distribuida, leída y comprendida. Me ha ofendido que un “historiador, ensayista y crítico” (aunque tengo la esperanza de que sea descontextualizado) sea tan necio a la hora de analizar la realidad. No leeré el artículo por conservar la esperanza en él y para no darle el privilegio a la fuente de tener más visitantes y colocarse mejor en los buscadores. Para publicar idioteces ya tenemos Televisa y la Razón..

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