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¿Debería PODEMOS apoyar la candidatura del PSOE?

No. Si PODEMOS apoya al PSOE estaría apoyando aquello que ha rechazado: años de corruptelas, privatización de la Sanidad, privatización de la Educación, Iglesia, la financiación a la empresa privada por encima de la protección al ciudadano… El PSOE representa el continuismo rancio “franquismo”-“no franquismo”. Y en esa diatriba, el “no franquismo” es un voto temeroso, más pendiente de perder pocos privilegios y derechos que de alcanzar nuevas cotas de libertad. Apoyar al PSOE representa aceptar que no hay posibilidad de un gobierno de izquierdas a mediano y largo plazo. Si PODEMOS apoya al PSOE, es previsible que desaparezca como formación de aquí a las siguientes elecciones.
Sí. Si PODEMOS no apoya al PSOE entonces favorece la victoria del PP. Y no ahora, que el mal es el menor, ya que gobernaría en una minoría que no le permitiría sacar adelante ninguna de sus propuestas retrógradas sino que en un futuro no muy lejano, casi con seguridad sería la fuerza más votada en unas nuevas elecciones (y C’s lo auparía al poder). Dejar que el PP gobierne es apoyar que los jóvenes nos vayamos del país, que la Iglesia conserve sus privilegios, que el neoliberalimo vaya apropiándose de todos los derechos sociales que aún persisten… Dejar que gobierne el PP es hundir a España en el Oscurantismo durante cuatro años más.
Hay más razones grises. Un Gobierno de PSOE, C’s y PODEMOS representaría a una amplia mayoría de España (los votantes del PP podrían verse representados en la mayoría de las materias por C’s y en bastantes del PSOE). El problema radica en que muchas posturas son irreconciliables ya que se sitúan en ambos extremos del espectro (sobre todo entre PODEMOS y C’s). Sin embargo, como experimento, podría ser algo interesante aunque, finalmente, tibio. El PSOE y C’s saldrían reforzados ya que sus votantes promedio aceptarían con más facilidad los acuerdos alcanzados por la propia dinámica de su liderazgo. Pero, ¿qué le conviene a España?

El PSOE se ha recuperado una tendencia que había perdido, desgraciadamente. La presencia de PODEMOS amenaza la hegemonía en los sectores más opuestos a la derecha. El  PSOE, autodesignado de izquierdas, despertaba menos recelos que el del PP, asociado al franquismo y a los movimientos reaccionarios y, paradójicamente, también a lo neoliberal más despiadado en materia económica. Sin embargo, el PSOE se había venido escorando a la derecha en los últimos tiempos, escudándose en factores externos para justificar recortes y ajustes a favor de lo privado. Al carecer de una amenaza real de izquierdas, cosa que nunca supuso IU pero que sí representaban la URSS y sus satélites, el PSOE arrastraba votos con la S de su nombre. La presencia de PODEMOS, aunque obviamente menor que la influencia soviética, está forzando al PSOE a recapitular en muchas materias e, incluso, ha llegado a posicionarse contra ciertos privilegios de la Iglesia (cosa que el partido ha evitado en sus 20 años de gobierno). Por lo tanto, incluso para aquellos que consideran que la política propuesta por PODEMOS es excesivamente radical para un gobierno adecuado, para mí queda bastante claro que la existencia del partido es necesaria para que España posea una alternativa de izquierda clásica y otra socialdemócrata (¿izquierda de la derecha?). En ausencia de PODEMOS, el PSOE volvería a las negligencias cometidas en este siglo y se daría un paso atrás en afianzar un estado social. Por lo tanto, en respuesta a la pregunta del anterior párrafo, existen dos respuestas:
A corto plazo, a España le conviene el pacto de PSOE+C’s+PODEMOS. Sería quitar al PP de su posición de privilegio y, al menos, serviría de un ligero cortafuegos. Es tarde para que esto pueda traer de vuelta a casa a toda una generación de exiliados y es insuficiente para cambiar las direcciones macropolíticas, sin embargo, alejaría del poder a herederos del Franquismo y a uno de los mayores valedores de la injusticia y la inequidad. Si no se realiza el pacto, el escenario plausible es que el PP gane votos en unas segundas elecciones en detrimento de los otros partidos, alcanzando una mayoría con el apoyo de C’s. Este gobierno, probablemente, no aguantaría los cuatro años antes de que lo sometieran a una moción de censura.
A largo plazo, este pacto devolvería a España a una situación de incapacidad operativa. El PP y el PSOE recuperarían su preponderancia, quizá con la supervivencia de Ciudadanos como red de la mesa de ping-pong. El PSOE volvería a un abanico de votantes heterogéneo y no le convendría atender las necesidades de la izquierda, por lo que trataría de obtener nuevos votantes de C’s o del PP. Por ello, a largo plazo, lo más conveniente es evitar el pacto.
¿Qué le conviene a:
-Ciudadanos? Gobernar. El pacto tripartito es su mejor alternativa para hacer las cosas rápido. Si se repiten las elecciones, perderá algo de su voto pero gobernará en coalición con quien salga, probablemente, el PP. Su situación, entre el PP y el PSOE, pero sin los antecedentes de corrupción de ambos, lo hacen un partido heredero de los votantes de UPyD y de los desencantados de PP y PSOE y, al mismo tiempo, incapaz de obtener una mayoría en el futuro.

-PODEMOS? No pactar para mantenerse como fuerza política a largo plazo, pactar para poder tener un trozo del pastel actual. Si pacta, desaparecerá la confianza de sus votantes y, en las siguientes elecciones, se convertirá en una mera comparsa marginal, como le pasó a IU. En cualquier caso, para las siguientes elecciones perderá parte de su electorado por la acertada campaña publicitaria del PSOE y por la recuperación de algunos valores que este partido antes defendía.

-PP? Que no haya pacto. En la vuelta de las elecciones, probablemente se alzara con el poder y, por lo tanto, podría seguir llevando a cabo sus políticas con bastante libertad. Ya que Ciudadanos, seguramente, lo auparía, es difícil creer que encuentren trabas para su ideología.

-PSOE? A corto y largo plazo, pactar. Si pacta, gobierna, aunque sea un gobierno dependiente del resto de los partidos. Podría amoldarse a las ideas de C’s y de PODEMOS, según el tema, sin demasiada dificultad. A largo plazo le convendría porque eliminaría a PODEMOS de la ecuación y la izquierda huérfana quedaría sin otra alternativa. El perjuicio que obtiene del pacto sería perderse en esencia, pero es un daño ideológico.
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