Día de la Raza, o de la Hispanidad, o de la…

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Reivindico la historia. Reivindico que nunca fui conquistador ni conquistado (según contextos, claro). Que no soy causa sino consecuencia, y consecuencia inédita en otra línea de tiempo. Reivindico que tengo una cultura común que poco tiene que ver con un estado (y mucho con molinos gigantescos y acusadores hombres necios). Reivindico esto cuando me hablan de utopías ucrónicas. Reivindico que poco tuve que ver en el pasado que me achacan pero tengo mucho que decir sobre el presente. Reivindico esto porque no soy dueño de la tierra, pero puedo ser hermano de muchos si borramos las fronteras. No, no pueden reclamarme que hubo un tiempo en que los antepasados de algunos mataron y sembraron su semilla. No pueden porque el pecado original es de Adán y es de Eva. Pero yo soy Caín o soy Abel y no lo heredo. Me niego. A mí, habladme de luchas fraticidas. Y de si tengo un cordero digno. No era ni es España ni México ni Cataluña. Son personas.

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Amor fugaz

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Amor fugaz
Me tengo porque no te toco.
Me toco porque no te tengo.
****************************
Y cambió mi percepción
Me pensé tocando en ti.
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Consuelo
Acabamos teniendo sexo porque ya no había de qué hablar.

Cataluña para no españoles (no residentes)

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Este texto lo he escrito para todos mis amigos no-españoles y no-residentes en España, para que tengan una versión (mía, me temo) no tan sesgada como la que presentan los medios de información.

 

¿Qué pasó en Cataluña, wey? ¿Se van a independizar? ¿Por qué el gobierno español ha masacrado a los catalanes? y, en menor medida, ¿están tus amigos y tu familia bien?, son las preguntas que, con más frecuencia, me han perseguido los últimos días. Algunos, incluso, me han pedido mi opinión. Por si acaso alguien que no es de mi círculo me lee, primero voy a dejar una pequeña exposición de mí para que el texto pueda objetivizarse (los que me conozcan, pueden saltársela).

 

¿Escribe un español?

No tengo vergüenza de ser español. No es que sienta orgullo ni nada por el estilo. Simplemente, es algo que es legalmente constatable, sobre lo que no he tenido la menor influencia. Mi postura política no está ni “tantito” cerca de adorar algo como el sentimiento patrio, pero igual que soy moreno de pelo o tengo 206 huesos, soy español. Quiera o no quiera. Hasta que pueda dejar de serlo de forma legal sin tener que pertenecer a otro país, mi nacionalidad irá conmigo. O, si no, otra. Pero sería sólo cambiar de collar.

Sin embargo, debido a los eventos (por ser una introducción, voy a ser lo más neutral posible) sucedidos en la Comunidad Autónoma de Cataluña, se ha puesto en entredicho la moralidad de sentirse español. Y también se ha hablado con fruición de un victimario estatal, cuya acción ha sido equiparada al punto del genocidio. Entonces, ¿es España culpable de un delito? Y, como es el Estado representante de los españoles, ¿qué responsabilidades llevamos con nosotros?

El marco legal

España es, constitucionalmente, un estado indivisible. Igual que lo es México, Estados Unidos, Inglaterra y Etiopía. Perdón, Etiopía no. Bueno, alguna excepción tenía que haber. Y, quizá, debería ser divisible, como presupone el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Pero no. Existe un principio de integridad del estado y la Unión Europea aceptó a España dentro de sus filas sin tener en cuenta este pequeño detalle. Quizá porque también lo cumplen el resto de miembros. Igualmente, España forma parte de la ONU. No soy experto en derecho, así que me baso, completamente en este caso, en el siguiente enlace que, por cierto, está escrito por representantes de España http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/SalaDePrensa/Actualidad/Paginas/Articulos/20140517_ACTUALIDAD1.aspx.

No existe tal cosa como el derecho a la Secesión en el derecho Constitucional español (ni, de facto, en ningún país) ni en el Derecho Internacional. Puede haber algo lejanamente parecido en Canadá o Sudáfrica. Lo hubo en la URSS y Yugoslavia. Quizá debería estar contemplado en todos los estados. Legalmente, por lo tanto, el pueblo catalán no es soberano en sí. La soberanía recae sobre el pueblo español.

El derecho a la autodeterminación de los pueblos, estipulado en el pacto por los derechos humanos en 1966, sólo es aplicable cuando una región colonizada debe ser abandonada en aras de que sus habitantes puedan gestionar sus propios recursos, cuando un pueblo ha sido invadido o cuando sus derechos se ven flagrantemente violados por el Estado. Está claro que Cataluña no es una colonia española, así que me niego a discutir este punto, pero… ¿y los otros dos?

Historia fugaz de Cataluña

Hay quienes, como los nazis, se quieren remontar a épocas pre-romanas para establecer un principio de espíritu de pueblo. En Alemania, es un absurdo, pero en el caso de todos los países latinos, quizá esto sea aún menos aplicable. Comencemos, pues, la historia, donde comienza a tener relevancia para la cuestión actual.

El Imperio Romano invade la península Ibérica y establece una serie de provincias que nada tienen que ver con las actuales. Ante la invasión visigótica, el Imperio Romano rinde la península a éstos y se proclama un reino único, aunque dividido en pequeños feudos. Pero estos feudos nada pudieron hacer frente a la invasión musulmana. Bueno, quizá pudieron hacer algo, pero prefirieron rendirse para obtener algunas prebendas. Al cabo, si eres vasallo de uno, puedes ser vasallo de otro. Los musulmanes continúan su avance hasta que Carlomagno les pone un alto.

Para defenderse de un posible contraataque, deja un territorio cubriendo el Pirineo sur, que amortiguaría una invasión y daría tiempo a reaccionar. Él y sus sucesores crean la llamada Marca Hispánica que va desde el Norte de Navarra hasta Barcelona. Este territorio, de acuerdo con la política feudal de Carlomagno, se constituyó en feudos, dominados localmente por condados. Entre ellos, destacaron por su poder el de Navarra, el de Aragón y el de Barcelona.

Disculpadme ahora porque, como esto constituye parte fundamental de la ideología catalana, voy a extenderme un poco”.

-Formación de Cataluña

A los territorios del Pirineo Oriental, entre los cuales destacaba el condado de Barcelona, se les denominó territorios catalanes. Este territorio permaneció bajo dominio carolingio hasta que Wilfredo el Velloso consiguió la heredabilidad del condado. La división del imperio Carolingio dio lugar a la fundación de numerosos principados. Sin embargo, todos ellos seguían rindiéndole homenaje al rey, hasta que en Francia pasa a gobernar la dinastía Capeta. Aunque en el papel, el condado de Barcelona seguía siendo vasallo del rey de Francia, se rompió de facto la unión.

Durante casi ciento cincuenta años, el condado de Barcelona se mantuvo como vasallo sólo sobre papel, ya que no hubo reclamaciones por parte de los francos. El último conde de Barcelona que sólo fue tal, fue Ramón Berenguer, que se casó con la hija del rey de Aragón, adquiriendo el rango de príncipe y ejerciendo de regente, pero sin ser nombrado rey. Durante 100 años más, el condado de Barcelona seguirá siendo vasallo de la corona francesa, aunque al mismo tiempo el conde fuera rey del reino aragonés. En 1258, los territorios de la Marca Hispánica al sur de los Pirineos pasan a ser del dominio del Reino de Aragón y, los del norte, de Francia.

Cataluña, durante todo el final del Medioevo y el principio de la Edad Moderna, perteneció al reino de Aragón. Este reino, de carácter muy fragmentario, concedía numerosos foros propios a las regiones que lo conformaban. Algo completamente diferente sucedía en Castilla (el otro reino que constituiría España, posteriormente), con un carácter mucho más homogéneo. Cuando la corona de Aragón y la corona de Castilla se unieron, todo el territorio bajo su control pasó a denominarse España (aun cuando ese nombre ya se utilizaba, de forma general, para denominar los territorios ocupados por ambas en la península y en ultramar).

-La guerra de Sucesión española

En el siglo XVIII, la sucesión de reyes en España lleva a una lucha fratricida. El rey Carlos II (el hechizado, dicen las buenas lenguas; el rey pasmado, las comunes), murió sin descendencia y nombra a Felipe de Anjou su sucesor. Todas las monarquías, salvo la austriaca, lo aceptaron como sucesor. La casa de Austria (los Hasburgo), defienden al Archiduque Carlos como legítimo heredero lo que provoca un enfrentamiento entre facciones en España (geográfica).

La mayor parte del reino de Castilla, el reino de Navarra y algunas regiones del reino de Aragón apoyan a Felipe V. Gran parte del reino de Aragón, al que pertenece Cataluña, se pone de parte del Archiduque. Para hacerlo corto, el rey Felipe gana la guerra que se desarrolla a escala nacional entre 1701 y 1711. En 1711, el Archiduque Carlos es reconocido como Emperador de Alemania por la muerte de su hermano, lo que hace que pierda el apoyo a su candidatura por parte de los europeos, por el desequilibrio de poder. La guerra continúa, aunque Carlos marcha a Alemania. Deja a su esposa como regente del reino de España (reducido en territorio para ellos a una pequeña parte de Aragón). La reina se marcha en 1713, dejando un Virrey del Archiduque en Cataluña. Éste se rinde en 1714 y evacúa a las tropas austriacas que quedaban. La represión, particularmente en Barcelona, fue brutal. Además, se retiraron muchos privilegios a los catalanes, por haberse resistido a Felipe V de Borbón.

Desde ese momento, Cataluña se convierte en una región conflictiva dentro del reino de España (instaurado por Felipe V, al unir los Reinos que la componían), reclamando la recuperación de sus foros, en un principio. Posteriormente, con el auge del nacionalismo en el siglo XIX y la cada vez menos poderosa monarquía española, la población catalana es fuente de movimientos sociales. Se convierte en el puerto de llegada a España de todas las ideas europeas, al ser frontera y puerto de comunicación.

Pero no es hasta que se acaba el Franquismo que en Cataluña comienza a surgir un movimiento independentista con fuerza representativa. La opresión que ejerció éste sobre la cultura catalana (que, durante la guerra civil española, fue uno de los últimos frentes abiertos frente a los insurrectos que ganaron la guerra), provoca que, al finalizar el régimen, se destapen los resentimientos. Sin embargo, cuando concluye el franquismo, o al menos cuando muere Franco y se declara España una monarquía constitucional, en las cortes que se establecen para formar la constitución de 1978, sólo cinco representantes abogaron porque se reconociera el derecho a la secesión. Y, entonces, el movimiento independentista vasco estaba mucho más exacerbado que el catalán.

-Cataluña constitucional

A partir de la formación de comunidades autónomas, determinadas competencias se pierden del estado para ser propiedad de cada autonomía. Se co-oficializan lenguas locales (catalán, vasco, gallego, valenciano con posterioridad…) y se promueve la recuperación de la cultura que fue, si no directamente abolida (sólo en algunos casos) sí fue coartada durante el franquismo. En este marco, la educación y la sanidad, por ejemplo, se desarrollan dentro de un marco laxo aprobado por el estado español en pleno que debe ser concretado posteriormente en cada región. Por poner un ejemplo burdo, se establecen los objetivos básicos de educación, pero cómo se llevan a cabo depende de cada sitio.

<<Pequeño paréntesis: Durante el comienzo de la democracia española, los votos nacionalistas tuvieron una alta repercusión en la política. Tanto el PP como PSOE, debido al reparto inequitativo de los votos en el territorio, debieron apoyarse en ellos en repetidas ocasiones para poder alcanzar una mayoría que les permitiera votar. Eso les confirió beneficios como emplazamiento de empresas y determinados foros que otras comunidades no poseen (y, de hecho, tampoco los reclaman, ya sea por falta de poder o por váyase usted a saber). Para saber más, podéis ver las coaliciones de los diferentes presidentes de gobierno españoles y la ley de reparto de los votos en wikipedia>>

En este marco laxo, cada uno matiza como quiera. Y esto hace que sea una veleta cambiante ante los vientos de gobierno que soplen. Sigo con el ejemplo de educación. Aunque en España se reconoce la libertad de cátedra (esto es, cada maestro puede enseñar lo que guste siempre y cuando enseñe los contenidos mínimos que se exigen a nivel de estado), de facto no se lleva a cabo. Los profesores son presionados por las instituciones, y las instituciones, a su vez, por estancias superiores, para que enseñen de acuerdo con un programa establecido.

Si hay un gobierno que quiere dar forma a la educación pública como fabricante de obreros poco cualificados, cambiará el porcentaje de tiempo que ocupan las materias (quitará filosofía, por ejemplo) y rebajará los contenidos y objetivos (o los llamará competencias o dones o filigranas). De la misma forma, si un gobierno quiere adoctrinar, modificará los objetivos mínimos de materias de formación en humanidades, como filosofía, lengua o historia. Por poner un ejemplo, burdo a su vez, si en filosofía quisiéramos formar una base de ateos, propondremos un análisis severo de las críticas contra el argumento ontológico de San Anselmo, que será el único contenido obligatorio de la asignatura y que se evaluará para poder entrar en la universidad. Si quisiera formar una base de españolistas, hablaría de la formación del reino de España con Isabel y Fernando el Católico (ya estipulé que España existe desde Felipe V, no antes) y de sus raíces históricas, haciendo hincapié en el espíritu nacional y deificando a los supuestos héroes: Colón, Hernán Cortés, Pizarro, Núñez de Balboa…

Mientras, el poder de Cataluña recaía en los nacionalistas, con contadas excepciones de carácter extremadamente local, se defendió la integración de la lengua catalana en el programa escolar (con algún perjuicio de la enseñanza de la lengua española, pero, a la vista del impacto de las redes sociales y de la escritura en el móvil -celular-, ni mucho menos grave) y un respeto aproximado a, digamos, un espíritu común en la educación. Sin embargo, durante el gobierno en mayoría absoluta de un partido nacionalista español (el PP de Aznar) a nivel de estado incrementó el número de independentistas en Cataluña (todavía en cifras muy por debajo de lo actual). Este incremento, se vio reflejado en la pérdida de votos por parte de los nacionalistas que respondieron declarándose independentistas.

-Cataluña “independiente(ista)”

El primer intento de organizar un referéndum independentista no vinculante tuvo lugar en 2014. Se pretendía que, si los partidos independentistas alcanzaban un determinado número de votos durante el plebiscito electoral, se llevaría a cabo un referéndum para ver cuántos, realmente, querrían segregarse de España. El número de votos en estos partidos fue menor del esperado por ellos mismos y no alcanzaron su objetivo. No obstante, se convocó un referéndum sin garantías con casi dos millones de votos contabilizados. El referéndum tenía dos preguntas: ¿Quiere que Cataluña sea un estado? y, si la respuesta era afirmativa, ¿quiere que sea un Estado independiente? El 80% de los votos dieron el doble sí (sobre un 35% de la población total catalana convocada).

No se puede hablar de casi dos millones de catalanes independentistas porque no existían observadores externos habilitados (los hubo, pero no oficialmente) ni listas de cotejo adecuadas para evitar el doble voto (dicen que sí). Para los pro-españolistas, esto fue una gran victoria (contabilizaron la abstención y los noes como un grupo mayoritario de casi cuatro millones, ya que la campaña había sido contra el voto, no a favor del no). Para los independentistas, fue una gran victoria (contabilizaron únicamente los votos que presentaron y había una ligera mayoría pro-independentista, algo así como 9 a 1). Pero el referéndum, además de engañoso, pues fue convocado en contra del supuesto original, fue inútil, pues la decisión no era vinculante. Sin embargo, sentó precedente. Los independentistas quisieron continuar.

 

Llegamos al momento actual

Para el día 1 de Octubre de 2017, fue convocado un nuevo referéndum, cuya validez fue repetidamente rechazada por parte del Estado español y de los jueces. Los días anteriores al mismo, se suspendió a un juez catalán por implicaciones anticonstitucionales, se llamaron a declarar frente al juez a los alcaldes de muchas localidades catalanas, fueron precintados los colegios donde se iban a llevar a cabo las elecciones, fueron retiradas urnas y se produjeron algunas detenciones por orden de jueces en Cataluña (que, de acuerdo con antecedentes, quizá no sean los más fiables de los magistrados, pero ése es otro cantar y no he revisado el historial de éstos). Esto exacerbó los ánimos. El gobierno desplegó a la policía nacional para controlar la situación. Convocó, a su vez, a la policía local (mossos d’escuadra). El clima ya andaba caliente el día que se iban a producir las elecciones.

El referéndum convocado no tenía garantías, de nuevo carecía de lista de cotejo. Se podía votar con presentar un carnet de residencia válido, pero no era necesario acercarse al colegio electoral que tocaba a cada votante. Es, por poner un símil, si yo, siendo de Guanajuato, votara en Morelos. Y, si quiero, de nuevo en Guanajuato, ya que nadie me quita mi carnet ni comprueba si ya he votado. Y, luego, en el DF., aunque esté lleno de chilangos.

El día de los hechos, una gran masa de residentes en Cataluña (las condiciones para votar eran muy laxas) acudió a los colegios electorales. La policía trató de impedir que la gente votara. Bloquearon algunos centros. En otros, no pudieron (o no lo tenían planteado). Trataron de desalojar a los que allí se encontraban. Hubo resistencia pasiva por parte de los ciudadanos. Los mossos d’escuadra se opusieron a la policía nacional. También los bomberos locales. Y la policía los jaloneó, los arrastró y, en algunos casos, los golpeó para que salieran. El resultado final fue que 800 personas fueron atendidas por los servicios de sanidad desplegados. El resultado también fue que sólo dos personas fueron hospitalizadas y uno de ellos fue porque tuvo un infarto. Ah, y el resultado del referéndum fue que el 90% de los votos contabilizados estaban dispuestos a favor de la independencia. Y el presidente de la Generalidad de Cataluña pretende declarar unilateralmente la independencia con este sustento.

De las consecuencias políticas y económicas que podría tener una segregación, no voy a hablar aquí. Básicamente, no tengo el conocimiento necesario y hay pocos datos sobre el futuro como para hablar sin divagar. De todas formas, es poco probable que haya una independencia, al menos a corto plazo.

Y regresamos al punto del principio. A partir de aquí, rompo con mi vano intento de objetividad.

 

Mi opinión

El referéndum fue y es ilegal. Los partidos independentistas en el poder en Cataluña manipularon la situación para crear una trampa. Se organizó planteando la democracia sólo como el ejercicio del voto y no como el respeto a la legalidad del estado. Puigdemont mintió descaradamente en sus declaraciones tergiversando hechos y cambiando referencias (ver artículo de “the guardian”). Al violar la legalidad del estado, la policía, por orden judicial, estaba obligada a intervenir. Los mossos d’escuadra, pagados por el gobierno, se opusieron a la responsabilidad que les corresponde. Los ciudadanos catalanes que acudieron a votar estaban ejerciendo ilegalmente un supuesto derecho al voto, por lo tanto, cometiendo un delito anticonstitucional. El gobierno, por enviar a la policía, quedó expuesto al escarnio internacional, ya que periodistas y fotógrafos de todos lados recogieron el uso de la fuerza en diferentes medios.

Caaluña no tiene derecho a autoproclamarse soberana. No está reconocido en la Constitución, pero España ratificó los tratados de derechos humanos en los que se recoge el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Legalmente, no pueden independizarse, pero existe un precedente en la escisión de Kosovo de Serbia. La constitución de este país no contempla, al igual que tampoco lo hace la española, la posibilidad de un supuesto de secesión. Aunque las circunstancias son diferentes, ya que en Kosovo existía una violación flagrante de los derechos humanos. Sin embargo, queda patente que la legislación no es univalente e inequívoca. Hay supuestos a los que podrían acogerse los catalanes para declarar unilateralmente la secesión sin tener que recurrir al Estado español como, por ejemplo, el uso de la opresión. Casualmente, hasta que intervino la policía el 1-O, no había ninguna prueba de la supuesta opresión, pero ahora pueden apelar a Naciones Unidas con un amplio registro de apoyo internacional (no de los países, pero sí de periódicos). Los independentistas en las altas esferas, que no recibieron ni un palo, pueden agradecer la ineptitud de Mariano.

¿Y? Y, si es anticonstitucional, la actuación de la policía está justificada. ¿Y? Y la policía debe actuar de forma proporcional cuando se violenta la ley establecida. ¿Y? Y, por los vídeos y las imágenes expuestas, claramente se sobrepasaron. ¿Y? Y lo hicieron de acuerdo con una legalidad española que sería rechazada en caso de que se obtuviera la independencia. Ya, pero ¿qué hay detrás de todo eso?

 

-Nacionalismo español, el PP.

El PP es un partido político que enraíza descaradamente en el gobierno franquista. Nietos, sobrinos del falangismo y, hasta hace poco, propiamente un ministro de Franco, se encuentran en las listas de representantes de este partido. Muchos votantes conculcan con estas ideas. Hasta aquí todo normal (y legal). En España, el franquismo no fue condenado, por lo tanto, un español de bien puede declararse franquista, exhibir símbolos franquistas y cantar himnos franquistas sin que haya ninguna repercusión, salvo quizá mediática. No es como en Alemania, que el simbolismo nazi está penado y perseguido. Por lo tanto, sólo ejercen su derecho. No es algo malo. No legalmente hablando, de nuevo. El PP se declara de derechas y, aunque no lo niega, no quieren ser vinculados demasiado con Franco. Tantito, no más.

Recordemos que, con Franco, el Estado es centralista y no entraría en consideración una segregación territorial (bueno, Sáhara Occidental aparte). Recordemos que el PP llevó una guerra mediática con los catalanes nacionalistas. ¿Para qué si Cataluña forma parte de España y los partidos nacionalistas habían aupado al PP al poder en 1996 (primera legislatura de Aznar)? El PP lleva años embarrado en escándalos de corrupción, que han sacudido la estructura de arriba abajo. De hecho, fue imputado (sí, el partido entero) por destruir pruebas que constatarían su financiación ilegal. Además, en España existe un malestar general por una altísima tasa de paro y por la precariedad en el trabajo y los recortes que se realizaron en Sanidad, Educación y Ciencia. A esto, habría que añadir un largo etcétera (la guerra de Irak, la de Afganistán, el escándalo del Prestige, el manejo del atentado del 11 de Marzo de 2004). Y decidió crear un enemigo afuera para distraer la atención…

 

-Independentismo

…enemigo, al que, a su vez, le vino muy bien esta guerra. Los nacionalistas de CiU habían perdido una gran cantidad de votos en 2012 (90.000), mientras que un partido independentista de izquierdas ERC había ganado 278.000. Aunque el movimiento del voto no fue unidireccional, aumentó el número relativo de independentistas de izquierda (i.e., ERC que son independentistas) frente a los nacionalistas de derecha, más moderados en sus reclamaciones frente al estado. Como esto ya se veía venir, CiU había comenzado a reclutar independentistas, aunque le siguió cimbreando la base de votos. Desde 2010, habría virado a una política independentista. Aclaro, en este punto, que el independentismo de CiU es de carácter advenedizo, con intención de usar el independentismo para ganar votos y mantenerse en el poder.

¿Por qué viró el partido más importante de Cataluña, en número de votantes, de una postura nacionalista a una independentista? Probablemente, para ocultar escándalos de corrupción y de financiación ilegal, así como de lucro del dinero público (1, 2). Al agitar el panorama, la opinión pública se centró en la mucho más emocional e interesante independencia frente a una aburrida trama de escándalos financieros. Al fin y al cabo, todos roban, ¿no?

La guerra mediática

Comenzó pues una campaña continua de bombardeo mediático para posicionar a la población española. Las redes sociales se llenaron de convocatorias de boicot a productos catalanes, se silbaba el himno español en estadios de fútbol, los periódicos se llenaron de noticias que implicaban discriminación hacia catalanes o por parte de los catalanes. El clima político se fue enrareciendo. La idea era distraer la atención popular de lo verdaderamente importante. Pero, al parecer, se les ha ido de las manos.

El gran calado que ha tenido el independentismo se basa en que ha construido una mitología completa y compleja. Doy un par de pinceladas:

-Mitología histórica: lanza sus redes sobre los fragmentos de historia antes expuestos para afirmar que Cataluña fue estado independiente durante un tiempo. Wilfredo el Velloso, primer rey. Cataluña independiente durante la invasión de Felipe V. Cataluña cultura ajena al resto de España. Bien narrado, tiene hasta cierta coherencia. Pero, de facto, lo que expuse con anterioridad se atiene más a la realidad.

-Mitología del estado explotador: España “ens roba”. Cataluña es la región que más aporta en PIB a España, aunque esto es, principalmente, gracias a la inversión estatal en industria que se ha ido realizando desde el siglo XIX. A cambio, debe contribuir fuertemente para el desarrollo de regiones menos favorecidas. Por supuesto, no a todos les parece bien y, por ello, se acusa de vagancia a determinadas regiones menos desarrolladas y se exige una mayor autonomía sobre el presupuesto (es decir, dar menos al estado para repartir o, si consiguen la independencia, no dar nada).

-Mitología económica: muy relacionada con la anterior. Su problemática económica (recortes en sanidad y educación) proviene de que España no le confiere presupuesto suficiente. Pero estos recortes no han sido porcentuales, sino totales. Es decir, ha habido una menor recaudación. El PP es económicamente liberal (al mismo tiempo que moralmente de carácter ultraconservador), quiere reducir el presupuesto para todo lo público. Pero también es de ese carácter CiU, es decir, la derecha nacionalista. Así que lo que reclaman los soberanistas es “no ser de la España de derechas que recorta sanidad y educación”… ¿Aceptarían ser de la Cataluña de derechas? De hecho, varias políticas en este sentido, los recortes, han sido dirigidas exclusivamente de acuerdo a la autonomía catalana. Como ejemplo, el copago.

-Mitología política: España es un país centralizado que no confiere ningún tipo de libertad para ejercer la cultura propia y el poder. No obstante, esto no es así si lo comparamos con otros países. La política descentralizada en Comunidades Autónomas confiere, como el nombre indica, mucha más autonomía a la hora de legislar que en países como Inglaterra. Muchas leyes, como introduje con anterioridad, son marcos laxos sobre los que hay que trabajar a nivel de las comunidades. Por supuesto, en una Federación de estados, habría más autonomía.

Conclusión

Llegados a este punto, debería dar una conclusión, puesto que ya me he alargado bastante. Hemos quedado en que el independentismo ha hecho una convocatoria ilegal. Esta convocatoria funcionó como una trampa, bajo la cual Rajoy tenía que actuar o perdería el apoyo de sus votantes. Ha provocado, con esto, que la policía tuviera que actuar violentamente, aunque dentro del marco de la legalidad, y ha conseguido, con ello, apoyo mediático. La causa catalana ha sumado gritos de protesta a lo largo de todo el mundo, basados en la desinformación y, además, en la manipulación de varias fotografías. El sustento del independentismo está basado en mitologías manipuladoras. Que los supuestos internacionalmente válidos para la independencia no son aplicables en el caso catalán. Sus políticos son tan corruptos como los del resto de España. El territorio de España, legalmente, es indivisible. La soberanía del estado recae sobre todos los miembros del mismo y no sólo sobre los de una determinada región. La suma de todo esto da como conclusión que… Cataluña merece su referéndum por la vía legal.

Sí, no es sarcástico. Aunque el fundamento de unidad nacional sea una falacia fascista, como cualquier pensamiento nacionalista, el sentimiento que tienen los independentistas es genuino. Haya sido o no forzado por la manipulación a nivel de la educación y del bombardeo mediático (quizá yo sea el manipulado en contra, y las revistas y libros de historia también), se ha creado un clima en el que los catalanes reclaman su derecho a decidir. La nación catalana tiene el mismo sentido que la nación española (o que la nación de la tercera cerrada de prolongación Zaragoza) y no puede ser que una se imponga ideológicamente a la otra. Que el poder del estado emana de la voluntad del pueblo, digamos, es el principio subyacente a la democracia. Si los catalanes no pueden decidir sobre sí mismos, es injusto que otros decidan por ellos.

Sin embargo, nos encontramos ante dos nutridos grupos: uno a favor de la independencia y otro en contra. ¿Podemos actuar absolutamente en contra de uno de los dos? ¿Qué pasa con los demás? ¿Cada cuánto tiempo habría que hacer un referéndum para poder mantener un ideal democrático? ¿Cuánto es el mínimo representativo para que se pueda hablar de una secesión? ¿70% como en la república para que un referéndum sea vinculante? ¿Habría marcha atrás posterior si cambian los ánimos?

La respuesta no es sencilla. Yo propondría, desde mi ignorancia en leyes, un referéndum no vinculante, bien organizado, sólo para los catalanes (legalmente catalanes, por supuesto, no intermedios). Si el referéndum diera una respuesta positiva, un referéndum ponderado, en el que el peso de los catalanes fuera del 50% para decidir la escisión o no del territorio. Sé que no se acoge a derecho, pues sería anticonstitucional. Quizá va siendo hora de que se modifique una constitución creada para no enojar y no para satisfacer las necesidades de un pueblo, el español, con vistas al futuro. Y el futuro no parece sencillo.

 

PD: Si por mi fuera, mandaba el estado al carajo. Coño, ya… Que no estamos para que nos cuiden (quizá de Rusia…)

Breve dicotomía entre economía y naturaleza

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En la Naturaleza, los animales compiten; tratan de arrebatarse los recursos, que crecen aritméticamente, imponiendo su demografía geométrica al más débil. Hablar desde estos términos es imponer un esquema que puede facilitar un acercamiento por analogía en un primer momento porque, de alguna manera que me frustra no comprender, tenemos más vívida la economía en nuestras vidas que la naturaleza. Sin embargo, a medio y largo plazo, coarta nuestra capacidad para conocer la Biología. Cada palabra tiene su trasfondo y, ahogados en el sistema capitalista que hemos aceptado como el natural, es fácil asirnos a que la economía tiene su eco fuera de lo humano. Cuando dos animales luchan para poder aparearse con un tercero, son dos capitales compitiendo, lanzándose OPAS, tratando de asfixiar al otro para poder ampliar su negocio. Si lo consiguen, habrán extendido su poder y podrán realizar una inversión reproductiva porque, al fin y al cabo, los genes, como moléculas inteligentes que son, piensan siempre en sí mismos y en los posibles beneficios que el mercado les puede reportar. Porque…esto tiene sentido, ¿no? Mucho más que si pensamos que la pelea es producto de sus instintos y los instintos son un subproducto del desarrollo cerebral.

El problema de hablar de instintos sin fundamentarlos en procesos económicos es que se muestran inasibles. Por alguna razón, el comportamiento de los demás animales de acuerdo con sus propios esquemas mentales nos es inaccesible. Quizá, por encontrarle una explicación de perogrullo, se me ocurre que es porque son diferentes y, a su vez, es diferente su forma de pensar.

Misión arqueológica (Parte VII)

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RESUMEN

García es una arqueóloga espacial que ha encontrado, en un pecio abandonado,una esfera que atrae hacia sí la materia más ligera. Debido a que sus compañeros han tenido que abandonarla y su reserva de oxígeno se está agotando, realiza un alunizaje de emergencia. Durante el descenso, se da cuenta de que las propiedades de la esfera deben ser contenidas en el campo de energía y de que la masa acumulada va a complicar la resolución de ese problema.

Misión arqueológica (Parte I)

Misión arqueológica (Parte II)

Misión arqueológica (Parte III)

Misión arqueológica (Parte IV)

Misión arqueológica (Parte V)

Misión arqueológica (Parte VI)

 

Misión arqueológica (Parte VII)

La luz de la nave se apagó y García cerró los ojos y resopló. Pero la luz volvió enseguida y todos los monitores se encendieron con ella. Todos. De repente, volvían a aparecer imágenes del frente de la nave en una de las consolas. La arqueóloga soltó un grito de sorpresa. Lo que había enfrente era un campo completo de nubes blancas, de agua condensada, pero, aunque eso era una magnífica noticia, lo que le sorprendió fue que el casco de la nave lucía completamente diferente. Todo el metal arcaico había sido sustituido por líneas modernas. Donde había visto una superficie gris plomizo ahora veía un morro blanco plateado. Entonces, sí, se fijó en las nubes. Y en lo que eso suponía. Por una parte, que la atmósfera podía ser muy similar a la de la Tierra. Por otra parte, que estaba a punto de cambiar bruscamente la velocidad de la nave. Corrió hacia la esfera y alcanzó a atraparla justo antes de alcanzar la gravedad cero. Durante diez segundos, iba a disponer de la compensación de la nave para desplazar la esfera. Después de eso, el material acumulado en aquel artefacto haría imposible que lo moviera.

Dos arpones lanzados en direcciones precisas, unidos al propulsor de su traje, le permitieron dirigir la esfera a su soporte de contención sin dificultad, pero, cuando intentó dejarla allí, la esfera quedó pegada a su traje. García se revolvió y comenzó a tratar de alejarla de sí. Con una patada, la empujó un par de metros a través del soporte, pero en seguida atrajo de nuevo a la arqueóloga para sí. La esfera se desplazó hacia el interior del soporte de contención y García se aferró a uno de sus cables para no dirigirse hacia ella. Avanzó penosamente hasta la consola que activaba el campo de energía y logró apretar los botones clave justo cuando la gravedad volvió. La esfera, que medía la mitad de la altura de García, estaba atrapada. La luz de la nave se esfumó y ésta comenzó a caer sin control. García perdió el sentido ante la aceleración gravitatoria.

Se despertó cuando un pequeño organismo le mordió la nariz. Tenía el tamaño de una pequeña araña, pero su mordisco le hizo gritar del dolor. Lo alejó de un golpe y lo remató de una palmada. Un líquido untuoso y cobrizo quedó esparcido por el suelo. Se llevó la mano a la herida de su nariz y vio su propia sangre. Se dio cuenta de que el visor de su casco se había roto con el impacto y de que, por lo tanto, ya no estaba respirando el oxígeno de su tanque. De hecho, según indicaba el medidor, su gas se había acabado unas tres o cuatro horas antes. Había estado inconsciente todo ese tiempo y había descubierto, por las malas, que la atmósfera sí era respirable. Después, su atención se concentró en la esfera, que seguía atrapada por el campo de contención. No sabía de cuánta energía disponía la nave para mantenerlo, pero lo más probable es que contara con paneles solares que se recargarían continuamente mientras llegara algo de luz. Confiaba en ello.

 

Fin del Libro 1. (continuará).

Misión arqueológica (Parte VI)

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Misión arqueológica (Parte I)

Misión arqueológica (Parte II)

Misión arqueológica (Parte III)

Misión arqueológica (Parte IV)

Misión arqueológica (Parte V)

 

RESUMEN

García es una arqueóloga espacial que ha encontrado, en un pecio abandonado,una esfera que atrae hacia sí la materia más ligera. Debido a que sus compañeros han tenido que abandonarla y su reserva de oxígeno se está agotando, debe realizar un alunizaje de emergencia en un satélite cercano con la vieja nave. Mientras desciende, la esfera ocasiona problemas atrayendo hacia sí los gases de la ionosfera y complica aún más el descenso.

 

Misión arqueológica (Parte VI)

García se percató de que la posición de la nave no la protegería si la esfera seguía atrayendo todo lo que se encontraba a su alrededor. El calor iba a seguir entrando. Respiró antes de ordenar a la nave que se colocara en una posición más adecuada. El giro, a alta velocidad y con la atmósfera poniendo al rojo blanco la cubierta, podía resultar excesivo para la estructura, pero permanecer de forma lateral no conferiría ninguna ventaja. El casco entero se contrajo en el giro y los oídos comenzaron a pitarle por el cambio de presión. Notó un hilillo de sangre descendiendo desde su nariz a los labios, pero el casco impidió que se lo limpiara con un movimiento intuitivo de su mano. La cabeza le latió fuerte y sintió como los ojos trataban de estallarle. Apretó fuertemente los párpados de forma automática. Un tremendo golpe le sacó del trance. Algo había chocado contra el frontal de la nave. Otro golpe igual de fuerte le siguió y, después, otro más. La respiración de García se aceleró y notó como se le enrojecía el cuello. Luego, realizó un control de daños. El reporte le hizo pensar que los controles se habían estropeado completamente. No había ningún daño salvo el de la puerta, insalvable, y el de la cámara externa, y el informe de la nave decía que esta última ya estaba reparada al ochenta por ciento.

La temperatura viró de pronto. Los gases ardientes desaparecieron. Incluso, una marca de vapor apareció en la visera de García, aunque automáticamente fue compensada por los mecanismos del traje. Había abandonado la zona caliente y entraba en una atmósfera más amable. A partir de ese momento, podía confiar en que la nave no se despedazara. Miró en la consola que tenía enfrente y confirmó su sospecha. Había alcanzado la clina que esperaba; había entrado en la estratosfera.

El frío, helador, no suponía un problema real. La nave estaba tan caliente por el rozamiento que tamponaba el cambio de temperatura. Además, el traje de García, adaptado al vacío espacial, podía enfrentar una eventualidad de ese tipo durante un prolongado periodo de tiempo. El suficiente para alcanzar la troposfera y alunizar. Respiró. Le quedaba poco más de media hora de autonomía de Oxígeno.

Se tomó unos instantes para recuperar la compostura antes de comenzar a realizar los cálculos del descenso. No tenía demasiado tiempo para realizarlo con precisión y no sabía hasta qué punto podía fiarse de los datos que le aportaba la computadora del pecio, pero no tenía otra opción ya que no tenía forma de ver hacia dónde se dirigía. Tendría que reducir mucho la velocidad para que el golpe no fuera catastrófico, pero no podía darse el lujo de perder demasiado tiempo pues necesitaba recargar con urgencia el tanque de oxígeno. Indicó a la nave que hiciera una aproximación a alta velocidad y que, posteriormente, la redujera bruscamente, dentro de lo que su propio cuerpo podía aguantar sin sufrir daños. Si la estructura se mantenía indemne, llegaría sin problemas al suelo y le quedaría oxígeno para quince minutos de actividad en superficie. Tenía, además, que solventar el problema de la esfera. Había comenzado a crecer de forma acelerada desde que cruzara la capa externa del planeta. Le resultó obvio que, si tocaba la superficie terrestre, comenzaría a acumular rápidamente materiales exponencialmente más pesados. Resolvió que, antes de que el aterrizaje estuviera completo, volvería a colocarla en su contención. Debía aprovechar el momento de gravedad cero que se generaría al compensar la atracción del satélite.

 

(continuará)

Misión arqueológica (Parte V)

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Misión arqueológica (Parte I)

Misión arqueológica (Parte II)

Misión arqueológica (Parte III)

Misión arqueológica (Parte IV)

 

RESUMEN

García es una arqueóloga espacial que ha encontrado, en un pecio abandonado,una esfera que atrae hacia sí la materia más ligera. Además, ha descubierto la bitácora del comandante de la nave, que podría ser una fuente valiosa de información, aunque todavía no la ha podido descifrar. Mientras García investiga el origen de la esfera y la bitácora del almirante, la reserva de su tanque de Oxígeno comienza a agotarse. Intuitivamente, García sospecha de la influencia de la esfera.

 

Misión arqueológica (Parte V)

Dos horas era muy poco tiempo para esperar. Si se quedaba allí, sus posibilidades de sobrevivir eran mínimas. Sin embargo, su traje no tenía autonomía para desplazarse hasta el planeta más cercano. Dependía de lo que aquel pecio espacial pudiera moverse y de si aún disponía de energía.

Recordó el campo de fuerza que rodeaba a la esfera cuando entró en la nave. De alguna forma, los generadores debían seguir funcionando. Sólo esperaba que el circuito no fuera independiente y que le permitiera redirigir la potencia hacia los motores. Quiso suponer que sí, ya que era la única opción que consideraba. El desplazamiento, aun así, debía ser tradicional. Con la compuerta exterior rota, no podría dar un salto aunque la nave hubiera dispuesto de ese potencial. No obstante, los motores debían ser suficiente para alcanzar aquel lejano punto que creyó que podía ser un planeta. Con suerte, éste o un satélite podrían ser parcialmente habitables. La mayoría de planetas que conocía ofrecía una de las dos opciones. Sólo necesitaba un terreno sólido y algo de agua para instalar el hidrolizador y producir nuevo Oxígeno.

Volvió a quedarle patente que el aspecto arcaico de la nave no era más una máscara. La presencia de un Gran Almirante a bordo, aquella esfera metálica y, ahora, unos potentes motores le confirmaron que el pecio no era una ruina habitual. En pocos minutos, la nave parecía querer avanzar, pero la arqueóloga recordó qué hacía allí. Antes de adquirir velocidad, García soltó una baliza indicando su rumbo, por si volvían en su rescate. Le colocó la clave mínima, para que fuera rápidamente descifrada y, no obstante, fuera reconocida como propia de un oficial. La vio parpadear en la distancia conforme se alejaba de ella. García se quedó mirando hacia el vacío tras ella, con la esperanza de que apareciera repentinamente su nave nodriza. Dentro del pecio, la esfera parecía observarla mientras rodaba por la sala en sentido contrario al avance. Tenía el tamaño de un balón de fútbol.

A medida que se iba acercando, García asumió que las cosas no iban a mejorar fácilmente. Confirmó que sí era un planeta aquello que intuía en la distancia, pero su color violáceo suponía una mala señal. No conocía ningún suelo de mundo, ni ninguna atmósfera sana, que fuera violeta. Probablemente, fuera un gigante gaseoso. Eso no significaba que estuviera todo perdido, sin embargo. Por su experiencia, estos planetas solían contar con varios satélites y alguno de ellos podía resultar un buen lugar de alunizaje. Pero la inquietud amenazaba con convertirse en desesperación.

La liebre saltó en la computadora del Gran Almirante mientras se acercaba al planeta. La clave había sido descifrada en un tiempo récord. Como su intuición le había sugerido, la contraseña del alto oficial era una frase con significado y su decodificador había tardado apenas dos horas en hallar la clave para su comprensión. El diario completo del Gran Almirante comenzó a descargarse al lector de memorias de García. Había sido un momento afortunado, aunque apoyado en su pericia, pues pensaba que no podría descargar la información ni en el tiempo del que suponía que disponía inicialmente. Un segundo golpe de suerte le llegó cuando el lector de la nave detectó una atmósfera parcialmente oxigenada en uno de los siete satélites en torno al gigante gaseoso. Un dieciséis por ciento significaba que, en ausencia de toxinas, podría llegar a respirar sin equipo.

García pegó un salto para cambiar de consola. Tenía que realizar una aproximación cuidadosa. Carecía de cualquier tipo de protección frente a una atmósfera densa, pero el alunizaje era una prioridad.

Aún le quedaba una hora y media de Oxígeno en su tanque cuando un indicador alertó de la temperatura creciente en el casco externo. La atmósfera ardiente penetraría en el compartimento de un momento a otro. La arqueóloga decidió olvidarse de la aerodinámica de la nave y entro en la atmósfera lateralmente. El vacío que se creaba detrás de la nave le concedió cierta protección, pero aquella posición generaba demasiada resistencia al aire. La fricción se notaba en la vibración de la consola de mando. Fragmentos de metal se fueron desprendiendo del casco exterior mientras la nave crujía por la presión. Algunos entraban por la puerta abierta dirigiéndose hacia la esfera. Un enorme pedazo chocó contra una de las cámaras exteriores, con un estruendo que fue capaz de oír incluso dentro de su traje, y deshabilitó completamente la pantalla de imágenes frontal. García volvió a cambiar de consola y esperó a que una clina en las condiciones exteriores le indicara que había cruzado la ionosfera. De pronto se percató de que sus movimientos se hacían más pesados y que un calor creciente comenzaba a sofocarla. La esfera seguía creciendo de una forma paulatina, la metralla de las paredes se había empezado a fusionar con su núcleo y ahora parecía contener una cánula gaseosa en torno a ella. Estaba atrayendo los gases del exterior.

 

(continuará)

Misión arqueológica (Parte IV)

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Misión arqueológica (Parte I)

Misión arqueológica (Parte II)

Misión arqueológica (Parte III)

 

RESUMEN

García es una arqueóloga espacial que investiga un pecio abandonado en busca del origen de unas interferencias. El origen de las señales es una esfera que atrae hacia sí la materia más ligera cuando no está contenida por un campo de energía. Mientras se encuentra en su misión, su nave nodriza ha de escapar de una nave hostil y la dejan a la espera de que regresen por ella. Mientras García está en el pecio, mata el tiempo investigando la propia nave. En sus pesquisas, descubre que el comandante de la misma tenía el rango de Gran Almirante. La bitácora se convierte, por lo tanto, en un hallazgo al nivel de la esfera, no obstante, no puede ser leída en su totalidad sin descifrar una contraseña.

 

 

Misión arqueológica (Parte IV)

Se introdujo en el código del sistema, que sólo le sirvió para obtener el número de caracteres que tenía el código. Setenta y siete. Si hubiera habido gravedad en la sala, habría caído de espaldas. Un tablero normal tenía noventa teclas con sentido propio y dieciocho modificadores básicos. El número de posibilidades era, en la práctica, infinito. Conectó un generador de cifras aleatorio y fue acotando las posibilidades de acuerdo con su experiencia. El Gran Almirante era una persona mayor y probablemente cargado de responsabilidades. Su atención, probablemente, no podía estar fijada en recordar claves aleatorias. Los setenta y siete caracteres tendrían algún significado. Familia o trabajo.

García sopesó su objeto de estudio. Tenía las ojeras marcadas bajo sus ojos, y el bigote estaba desalineado. Nada concluyente, pensó, pero podía ser indicativo de estar afectado por la lejanía de su hogar. Los almirantes, generalmente, vivían con sus familias en los cuarteles, pero no solían llevarlas consigo en las misiones peligrosas. Miro la imagen con más detenimiento. Llevaba un pendiente rojo en la oreja derecha, lo que indicaba que, efectivamente, estaba casado. Una hija o un hijo, el nombre de su mujer, una fecha de nacimiento, podían ser la piedra Rossetta que descifrara el código. Si hubiera tenido más tiempo, habría comenzado por una búsqueda mucho más amplia, como detectar espacios, preposiciones y similares, pero su decodificador no procesaría la información con suficiente velocidad como para obtener resultados concluyentes en, en el mejor de los casos, una decena de horas. Había que jugársela a un volado.

Mientras el procesador de datos funcionaba autónomamente, García se quedó mirando la esfera. Había perdido su brillo metálico recubriéndose de un montón de porquería. Cuando trató de limpiarla, se percató de que la costra ya había adquirido una consistencia bastante sólida. Las virutas metálicas y el polvo se habían aglomerado y, prácticamente, se estaban fusionando con la esfera. Al tratar de arrancar la costra rascándola con su guante, éste se había roto y se había producido un corte en su dedo. Gotitas de sangre flotaron en el vacío mientras buscaba en su kit de reparaciones. La sangre se dirigió inmediatamente a la esfera y se fusionó con ésta, dándole una tonalidad rojiza. García se dio cuenta de que la bola ahora parecía ser más grande que cuando la sacó de su contenedor. La acercó a unos cables y estos se movieron inmediatamente, dirigiendo sus extremos libres hacia ella. Las partículas pequeñas se veían atraídas y se agolpaban, pegándose a la matriz metálica. Todo en la sala reaccionaba frente a la pequeña esfera, pero la mayoría de objetos eran demasiado grandes, estaban fijos o se encontraban demasiado lejos para verse atraídos por ella. Se quedó ensimismada mirando la esfera, preguntándose de qué estaría hecha.

Una alarma la sacó de su ensimismamiento. Le quedaban, tan solo, dos horas y media de autonomía de oxígeno. Su corazón se aceleró, pero recobró la calma. Tiene que ser un error del sistema, se trató de convencer, apenas ha pasado como una hora desde que programé el descodificador. Desacopló la bombona de oxígeno de su traje para una inspección manual. La alarma fue confirmada por el indicador analógico de su respirador. Hizo una revisión de su traje para buscar fugas. El mecanismo electrónico aún funcionaba y sólo detectaba una grieta, reparada, en el guante de la mano derecha. Un terror helado le sobrevino. Saltó hacia atrás, alejándose de la esfera. Ésta hizo un pequeño ademán de seguirla, pero el desplazamiento fue corto. La bola metálica quedó en mitad de la sala y ella en el extremo opuesto. Comenzó a hiperventilar.

 

 

(continuará)

Misión arqueológica (Parte III)

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Mision arqueológica (parte I)

Misión arqueológica (parte II)

 

RESUMEN

García es una arqueóloga espacial que investiga un pecio abandonado en busca del origen de unas interferencias. Dentro de la nave, hay rastros de un combate, pero ningún cadáver. En su misión, García ha descubierto que el origen de las señales es una esfera que se encontraba dentro de un campo de energía, pero, mientras evalúa el artefacto, desde su nave le avisan de que tienen que dejarla temporalmente abandonada. Otra nave, aparentemente hostil, ha comenzado a perseguirles. García queda en el pecio, a la espera de que vuelvan a rescatarla.

 

Misión arqueológica (Parte III)

Se sentó para esperar en la puerta, dejando colgar sus piernas hacia el espacio, más por hábito que por una necesidad. Realmente, su cuerpo apenas reposaba en el suelo de la nave y el espacio no le aportaba ninguna sensación sobre sus piernas. Miró su contador de Oxígeno. Aún le quedaba suficiente para todo un día si respiraba con calma y, además, contaba con un pequeño tanque de reserva, así que se relajó. En aquel momento, toda la tensión recaía en los miembros de la nave. A pesar de que la mayoría de ellos habían recibido entrenamiento militar, García no podía imaginarlos en una situación de combate. Durante todos esos años, habían formado un equipo al que, eufemísticamente, denominaban arqueológico. Se dedicaban al saqueo de pecios a la deriva para encontrar objetos valiosos y perdidos en el tiempo. A veces, eso sí, reconstruían hechos del pasado con los hallazgos. En opinión del resto de la flota, era poco lo que les diferenciaba de los piratas salvo que en sus saqueos no solía haber sangre. Debido a que su nave era pequeña y estaba pobremente armada, evitaban cualquier situación que pudiera ponerles en riesgo. Por ello, García tenía la certeza de la tripulación evadiría el combate y regresaría por ella.

Para entretenerse, se dedicó a tomar fragmentos de la costra que se había formado alrededor de la bola metálica. Los depositaba tan lejos como alcanzaba su brazo y veía cómo regresaban a ella. Después de un rato, decidió arrojar uno de aquellos trozos al vacío, pero la atracción que ejercía la esfera fue insuficiente y aquel pedazo de sangre se alejó irremediablemente. Finalmente, comenzó a preocuparse. Miró de nuevo su contador de Oxígeno que, a modo de reloj, le ofreció una estimación del tiempo que llevaba esperando. Sólo le ofrecía dieciocho horas. Sabía que aquello no significaba que llevara seis horas de espera, pero imaginó que el esfuerzo de arrojar trozos de sangre al espacio tampoco debía suponer una gran diferencia.

Aunque el paseo supusiera un gasto inútil de combustible, salió del pecio un instante para observar alrededor de la nave. No vio nada más que la inmensidad del espacio. Se atrevió a imaginar, por un momento, que un punto de color en la lejanía podía ser un planeta, pero sólo como una forma de juego. Después, miró hacia el pecio. La mayor parte de la estructura estaba en buen estado. El armazón era gris plomizo, como era habitual en las naves de apoyo, con pequeñas abolladuras, y las insignias de la flota estaban deslustradas por arañazos de polvo estelar. Sólo alrededor de la puerta por la que había entrado había marcas ciertamente significativas. Aquel era el lugar por el que la nave había sido asaltada. Sin rastros de violencia, probablemente había aceptado el acercamiento de la nave que los atacó y, al estar a corta distancia, ésta había forzado el acoplamiento. Eso también explicaba, a su parecer, que la primera sala tuviera tan pocos daños comparados con las siguientes. No habían tenido tiempo de montar una respuesta adecuada.

–Sin duda, iban por ti –dijo hablándole a la esfera de metal–. ¿Por qué no te llevaron con ellos?

Regresó al pecio y anduvo esperando un rato más, hasta que le venció la impaciencia. No podía seguir esperando allí eternamente. Comenzó a pensar que, quizá, la otra nave no les había perdido la pista con la facilidad que preveía el capitán y que habían iniciado una persecución entre saltos, o que quizá habían agotado el combustible necesario para regresar de un salto y tenían que volar por métodos más tradicionales. Pensó, también, que, como los saltos podían ser fácilmente rastreados, el capitán no querría arriesgarse a volver a la misma posición; probablemente, regresaría a algún cuadrante de los alrededores y, desde allí, de un momento a otro aparecería para enviarle un equipo de rescate. No quería valorar la posibilidad de que hubieran sido alcanzados y que sus compañeros estuvieran fuera de combate, incapacitados para volver por ella. No lo consideraba, pero no por egoísmo, porque ella quedara atrapada en aquel pecio sin que nadie tuviera noticias de ello; le parecía, simplemente, inconcebible. Para tener algo en qué entretener la mente, decidió ir a la sala de control. Allí, las pantallas le permitirían ver si la nave se acercaba mientras tenía sus manos ocupadas en algo. En aquel momento, le preocupaba menos que el Oxigeno se consumiera que el que su cabeza divagara. Su contador se situó en catorce horas mientras jugaba con los mandos. La curiosidad y el tiempo le llevaron a buscar los registros de la nave. La bitácora del capitán estaba accesible y sólo protegida por una clave dos, básica de un teniente de flota. No le llevó ningún esfuerzo descifrarla.

Al abrirla, se sobresaltó. El primer vídeo registrado mostraba a un oficial, pero no precisamente de bajo rango. Era un hombre mayor, con el pelo escaso, y con tres águilas sobre estrellas en el pectoral izquierdo de su traje. Era un Gran Almirante. Sólo conocía, y de oídas, tres personas con ese rango en la armada. Una en cada sector: Alten, Missoú y Hargia. No le pareció ninguno de ellos, aunque no podía estar segura.

 

Lo que le vino a la mente fue que uno de los Grandes Almirantes había grabado aquel vídeo en otro emplazamiento, quizá como mensaje motivacional, y que el comandante lo tenía, pero reconoció los tableros de mandos de la nave en el fondo del vídeo. El mensaje, además, corroboraba que era él el oficial al mando. García se preguntó qué hacía un oficial de su rango en aquella nave. Detuvo el vídeo, con una forma de vergüenza que no reconocía en sí misma. Pensó que, de alguna manera, estaba violando la memoria de aquel hombre. Pero, más allá de eso, porque le vino a la mente la idea de que, quizá, no se encontraba en, en sus propias palabras, un cacharro. Ni siquiera un capitán aceptaría volar en una nave con semejante nivel de inseguridad. E, incluso, un alférez con cierta ascendencia pondría sus reticencias.

La contrición se le pasó, repentinamente, y volvió a activar el vídeo. Sin embargo, ya no le prestó toda la atención que correspondía. Mientras el Gran Almirante parloteaba de las condiciones técnicas y legales de la misión que iba a llevar a cabo, García buscó la ficha técnica de la nave. Encontrarla no le supuso una gran dificultad; estaba archivada con el resto de la bitácora. Clave doce, eso sí que supondría un reto. García disponía de su clave siete como referencia, así como de doce años de arqueóloga como herramienta.

Y trece horas de tiempo libre hasta que volvieran a recogerla.

 

(continuará)